20071129

Viento, tiempo, agua


Puedo decir que no sé, pero claro que conozco la sensación de angustia placentera de ver correr el tiempo entre el viento y la lluvia sobre mi rostro, las manos congeladas, la espalda adolorida de ir agachado sobre el tanque, detenerme sin pensarlo solo en las casetas de peaje y mantener la marcha a fondo casi eterna. Las ganas de estar a tope por toda la mañana hasta que algo se dispara y siento la necesidad de pararme en un lugar que sin estar marcado dice regreso y me veo sin nada encima, de vuelta. Y creo que aún no emprendo ni comprendo el camino.

-La velocidad nos uniforma en todo- cavilo. Está conmigo mientras en la motocicleta y con las llaves en el arranque lo pienso una y otra vez en mi ansia por correr que se queda en relación con lo sutil del peso de la enorme mole que significa el pequeño lapso de tiempo en que todo florece a estas horas en las afueras de Roma cuando aún no termina de salir el sol y la lluvia pertinaz me mantiene húmedo y helado, el agua corre en mi casco y me impide ver el horizonte en el cada vez más intenso y fugaz momento que pasó a toda marcha sobre la vía, pero pierdo la euforia en los primeros fríos, se murió en la cuesta eterna. La primera helada fue mi última y al fin el principal interés es no hacer nada.

Abro los brazos para desentumirme y espero que respire la vida mientras me subo a la maquina pero no me atrevo a arrancarla para tomar la auto-estrada, solo me quedó viendo los instrumentos apagados. Después de un rato y sin ganas… cansado de no hacer nada me regreso a Roma buscando un café expresso –Detesto dar marcha atrás, pero hoy no es mi día, el tiempo, el viento y el agua no son míos-

20071116

Lo sabía, a esa hora de la tarde empieza a obscurecer y para qué seguir en lo mismo habiendo tantas pendejadas nuevas por experimentar, palabras que directamente me decían lo que ella perseguía y yo me esforzaba en interpretar como la primera y única prueba de que no le escuchaba mientras hablaba, aun así, llegue a conocerle cuando me sentía fuerte y en plena razón. Mientras, casi sin querer iba cayendo entre su plática y me engarruño en la cama como protegiéndome de su voz -¿Qué diablos hago aquí?- Y a cada instante lo tengo menos claro, no existen dudas, ¡eso creo! pero cómo despojarme de esa cama mientras termina de morir la tarde en un frio invisible que me da miedo mientras trato de pasar tan desapercibido como la letra chiquita de los contratos que nunca leí.

20071110

Eso (era algo físico, lo sé) iba tomado de la mano con hacer daño a alguno de los dos, limpiar alguna culpa que no se podía penar después. Pero alguna ventaja tenía que haber en el anónimo de ambos dentro de ese cuarto barato, ignoto a cualquier orilla en que emprendí con nada y aun no me lo acabo aunque no era nada, ni siquiera sueño. Tan solo el hecho de poder despertar al día siguiente y saber que ya no estábamos solos en nuestro universo particular, la sombra era de alguien, algo, que estaba entremetido en nuestras pieles separándonos como humedad pegajosa y uniéndonos como pegamento que no era ni mi sudor, ni el suyo. No, solo dividiéndonos como la divisoria en medio de una calle que indica un sentido para circular en que la avenida es la misma y sin embargo va y viene a diferentes destinos y el contrasentido… no se da. Todos transmitimos dos clases de mensajes, buenos o malos, fríos y calientes, amables hostiles etc. Yo percibí los buenos, y eso, siempre es una cualidad que suma.

20071029

Segunda de muertos.

A estas alturas, camino y camino pero tengo algo que no me deja descansar, lo ando cargando y no me deja reposar, quiero que se explaye, se haga grande dentro de mí sin que me venza y quizás, solo quizás, me dejará descansar. Claro que ahora es todo imaginación, veo la luz, pero las sombras no existen. Siento los fríos y añoro los calores. Pero eso sí, los aromas y los perfumes siempre me acompañan, dulces y amargos, cercanos y casi imperceptibles los siento inundarme y quedarse atorados en mi recuerdo, dejándome ahogado sin aire.
Recuerdos más agradables porque ahora ya no es lo mismo, el nuevo color de la casa tan… diferente y aunque de tan brillante ya no significa nada mientras dejo la cuenta del tiempo que pasa sin transcurrir a plenilunios y perigeos. Mientras sigo recordando el mar dejaba su brisa resbalarse sobre la piedra con mis últimos datos almacenados junto a la rompiente, ahí recargada en el arrayan del patio de atrás junto al manglar, veo como se escurren las gotas humedeciendo la cuenca de mis ojos y anulando a todos los olores del patio con el sabor de la sal que pusieron en mi boca para que a fuerzas regresara a pedir agua.
¡No somos nada! Y nada existe entonces. Y ahí fue donde me quedé esperando por algo que no llegó rápidamente, bueno al fin apareció como un enemigo porque no había terminado lo que tenía que hacer. Al final fue literalmente no hacer nada, no somos nada pues: En fin ¿Quien no desea otra personalidad sin sentirse culpable? Bajar la cortina a una y dejar aflorar la otra. Aunque no sea aquí, ni con mi mismo cuerpo será simplemente… delicioso reinventarme.
Todavía no sé nada, quizás veo algunos fragmentos que tengo delante y se dejan olisquear. Solo alguna idea que no tiene ninguna experiencia junta, ¡probablemente se quedo en el temblor de mi cuerpo! Ahora todo es una tranquilidad dulce y olorosa a mar que se entrega soñolienta a seguir esperando.

20071023

Congoja


¿Qué será lo que me acongoja cuando estoy lejos, tan lejos del ardor que nos cubre? Algunas veces pienso en salir corriendo a encontrarla, pero generalmente solo me siento a pensar en ella. Y podría decir que extraño, pero no es eso, es solo una hebra que jala la madeja completa que me abruma dando y dando vueltas. Harta de hilos diferentes que se mezclan en una canilla única y nunca acabo de desenmarañar, solo el olor me hace desprenderme de ella mientras recuerdo como tenemos marcadas cosas que creemos nuestras y terminan siendo de otro.

¿Cómo y para qué? El viento pasa junto a mí dejando aromas y perfumes que solo me llevan a los caminos que ya he recorrído, abrazándome en mis recuerdos. A veces siento como lo oigo pasar pero no estoy seguro de qué es ese murmullo y si lo que percibo es un sonido, un ruido o tan solo el balbuceo de mi consciente que se pudre sin envejecer, en una manda que no me deja salir del limbo.

Me reí más de lo que debía, acostumbrado a dejarme llevar por la alegría para suponer que esto no afectaría a nadie más que a mí mismo, pero no fui el último en reír, me ultimó sin saberlo la sombra de mis palabras en algo que no sé si fue critica o sorna, pero como pesaba entre el disimulo de mis palabras y con la fuerza de un palo bien dado.

Desde hoy seré ingenuo, ignorante a todo lo que no me concierna e irrespetuoso de lo que se deja caer en mi conciencia con un vaso y medio de vino en la firme raigambre de inventar un sonido todos los días para buscar una puerta por donde escapar de enfrentarme con mi psique

Tal como hoy, este día puse punto final a mis sentidos y lo de todos los días era andar ebrio, con esa sonsera tan sabrosa del que nada le importa y todo le vale madres. Las malas compañías fueron la razón, pero ahora tengo cuentas que saldar e historias que contar para mucho tiempo y eso no es una pena para narrar porque ya no me salen los sonidos y solo yo me escucho cuando adivino lo que dicen los demás.

-¿Qué apeteces?- ¿Qué serían? Seis ocho tequilas y amarla en el infierno de los vivos (bonito nombre para una cantina), da coraje pero vale la pena esperar la fría pal desempache que para cuando llega ya es cruda que hay que curar con la que sigue y así hasta hartarse de trago.

Mi experiencia con el pasado empieza ayer, un antier que no tiene fecha porque yo no lo decidí, ella decidió por mí, o yo que sé que será mañana. A pesar de todo solo era una imagen que proyectaba un significado (O quizás una idea proyectada en algo que no significa nada) en un género maligno que me acerca al tiempo.


No era cierto, incluso pensé que era un mito el conocerla y haber estado juntos porque al final no sé si nos amamos o solo nos conocimos en un dolor único de los dos en que el final se queda abierto, expectante, como buscando algo más real pero todas las variantes son en tonos de gris y cada vez más difusas.

Esto lo escribí en mi orilla, porque en la otra orilla esta esperándome el perro que me guiará al paraíso y tengo miedo de cruzar (o será solo curiosidad), pero no puedo pretender quedarme aquí toda esta vida que ya no le queda tiempo.

Cuando paso por ahí, creo sentir algo parecido al frio. Las más de las veces solo alcanzo a percibir el aroma de las flores amarillas con sus cirios e inciensos, el de las frutas maduras, el pan con su aroma a horno de leña y agua de flor de azahar a y obviamente el de la madera de mi caja que se combina con el del trago que me dejaron, ahí, en la repisa de la casa de mi madre.

20071006

Debreyes de manducatoria


En el borde, en la mera orillita entre la sanidad y la locura observo pasar obsesionado el tiempo y uno que otro mesero de negro y blanco con esa ofuscación que sería una perdición retorcida de ideas de no ser porque tengo un buen rato sentado en el bar con el aperitivo, esperando, esperando que se vaya el miedo, que empiece el festejo y se acabe esto de una vez por todas. Pero no, que es nuestro aliento sino palabras que inspiramos y aspiramos una vez tras otra, caladas por las lágrimas gratuitas de un sentimiento por las que no regresan y esperamos pacientes viendo como transcurrió el año.

Y que es la vida sino la melancolía de recordar nuestro origen, sabiendo que vivimos para nacer porque aún no estamos vivos. Y es que destapando nuestra realidad descubrimos la verdad de bebernos nuestra felicidad para dejar solo la espuma y saborearnos la vida porque la muerte no existe. Y eso último lo afirmo tres veces con mi alma de adolecente inadaptado en la que los dogmas tienen tantos huecos.

-Más aceite de olivo, pásame la alcuza por favor- Se oye en la lejanía de la cocina, en el sabor de entregarse a la inspiración de una comanda casi absurda y el fervor de servir. Se asoma la mayora con su cofia blanca diciendo impertinencias porque el recaudo no es lo que ella acordó y así tendrá que hacer maravillas para complacer a los comensales. Claro que no sabe que soy un año más viejo pues que, tal vez hubiese ido a mercar ella misma. Para poder inundar de nuevas sensaciones mis gustos en el festín. Gaudeamus Igitur.

20071002

Licántropo era bien ciego aunque tuviera sus ojos de perro en celo, dicen que nació con luna llena, y que solo le iba a sacar a la vida lo que sembrara. No sé si debería contarlo pero como que hasta los perros aullaban bien raros cuando lo sentían venir en la noche por las calles, como que le sentían algo raro a sus pasos. Yo bien que sabía que la felicidad se desprende de la añoranza de haber nacido, de andar en eso de querer querernos y estar como queriendo y sin poder. Porque ustedes no lo saben pero yo como San Agustín -aquí con mis confusiones- y contándoles mis pecados, que ya ahorita ni son tanto, ya se apaciguaron un poco.

La verdad es que yo solo fui pa aplacar mi muina al entierro, pa verlos juntos por ultimas y quiero andar vivo por ahí para contarlo. Pero no fue así, nomás vean, ahora sus comadres ahí se quedaron al fondo del panteón, abajo del sauce llorón, como queriendo imitarlo y cuchicheando sobre los muertitos y yo más atrás con los perros del pueblo, no vaya a ser que el comisariado se descuelgue y me prenda cuando le llegue el chisme. Al final pos lo que comentaban es que no les tocaba pero mientras… ya iban para abajo sus dos metros y yo aquí desde el fondo atestiguando. Era necesario enfriarlos para quedar en paz, pero la mera, se merecían una muerte más aventurera, menos pendeja y que no por un lio de faldas.

Y todo porque así era ella, un pequeño envase para el polvorín de sus afectos en que varios teníamos que ver con las cuerdas de su joda por vivir, en que siempre alguien se andaba acomodando un altarcito pa las flores del árbol de sus pasiones
-Pos que te crees, ¿Dios?-
-No pero sigue preguntando y a la mejor me encuentras en la absurdidad-
Bien que tenía razón la tía Águeda
-¡Está requetenebrosa ese cabrona güila y te anda carneando…!-
A ella bien que le gustaba sentarse en la ventana para ver los pajaritos que se acercaban al patio en las mañanas antes de que le diera por dejarme. Y pus que, pa quebrarse a un cristiano hay que tener tompiates y deatiro dejarse llevar por el encabronamiento… y así me pasó, o mejor dicho me jallaron antes de ultimarlos. Ahí estaban bien agazapados entre las milpas haciendo sus cosas cuando me encontraron en lo obscurito y que les tupo en su madre por ojetes.

Tal vez a alguno ni le importe, pero lo mío con ella siempre era buena intención, fue de a poquitos y nomás vean pa qué, al final me los puso bien puestos y se fue con el Licantro, nomas me dejo un recado con la tía. Y ni modo, se la buscaron completita y no se la acabaron, los celos estaban en mi propuesto solo para regodearme con los demás, pero ni modo que me compre otra ventura menos ardiente, les tocó que me los encontrara bien revolcados entre la milpa y ya no fue cosa de risa el que me los tuviera que quebrar con todo y sus lunadas, ni su última volunta les concedí pos para eso ya traía presta y bien encintada la fusca.

Tuve cuando había con qué, pero ahora solo con las puras lastimas de los demás aquí me tienen, a sus órdenes antes de que me prendan en un descuido los guachos, corre que corre, bien jodido, con la honra completa y sin siquiera rancho pal mañana. Y todo pa qué, puras cosas del orgullo en me quedé solito, como perro sin dueño que jullendo entre los cerros se esconde cada cuando alguien se acerca al rancho, nomas pa que no me entamben mientras llega el olvido.

20070924

Arándano sobre pan dorado, acompañado con mi buena suerte, que no es leche. Tomo un sorbo, un buche grande y empiezo a digerir la idea de lo difícil que es procurarse que comer sin tener los reconcomios de culpa en que me da por rascarme lo transigente que soy con la pasión. Hoy en día prefiero sentir como se desliza cuesta abajo el bolo mientras no me acuesto, porque horizontal no puedo tragar ni cargar con mis culpas. Pero en fin siento como se descuelga y desplaza un gas que no debería estar en mi gaznate, pero tiene que salir porque siento que pesa -aunque es muy insubstancial- cuando ahora el arándano ya no es lo mismo. Se convirtió en algo picante que inflama la garganta dándome calosfríos ignotos y solicita más leche para apagar el fuego, pero quiero probar primero el pan sin almíbar. Porque dulce -que es un bonito nombre para ella- así es como huele la panadería, y aunque haga frio no me pongo azul mientras pienso -¿Y qué es lo índigo sino el impasible frío que nos queda dentro cuando el viento pasa?- baya con ella que si viene o va, no lo sé… porque complicadas o descomplicadas, las berries están en pleno estado de desestructura incierta en que no hay más eternidad aunque mientras son frutas tan silvestres o laboradas como el rústico estilo con que lo cuento. Y aunque lo platico, no es cuento, porque no tiene ni pies ni cabeza, solo la austral bitácora reina madre a la que llegue por desambiguación y que hoy es tema de mis desvaríos.

20070921

Todos estamos esperando algo


En el camino, con la vista perdida en el horizonte y obnubilada por un calor de sol a plomo dejó el pañuelo a un lado del asiento después de limpiarse los rastros del sudor de un viaje de placer que no terminaba. Llevaba varios días en la región y se negaba a entrar a su pueblo natal, su alter ego fue el de la idea, -¿A qué chingaos voy?... ¿Por qué no?-

Nunca pensó que fuera tan difícil regresar, después de veinte años estaba frente en la vieja casa en la esquina de Madero y Revolución, se paró un momento frente a ella y no tocó la puerta, simplemente la empujó y entró.

Se sintió una extraña vestida de citadina y hasta cierto punto ridícula, mientras que la verja añosa era la misma, la pintura blanca y los vidrios recién limpiados enseñaban lo limitado de la construcción de piedra y adobe, manchada solo con el moho de la lluvia entre los resquicios y los nidos de golondrina medio ocultos por las tejas deslavadas de polvo de mucho tiempo y los huecos de la memoria que no los llena nada.

La última vez había salido al día siguiente de los cuetes de la fiesta del patrón del pueblo, poco después murió la abuela y ni siquiera pensó en regresar al entierro, al final sentía que sus llamadas telefónicas eran su último lazo con esa casa y tenía razón, pronto empezó a sentir que su madre se distanciaba de a pocos. Pero esto era diferente era una desmemoria a propósito y sin razón. Ocultar el saber que es la vida y sus causas, no miras, no sientes. Y con el último resquicio de luz sale del pueblo a respirar un aire que no le oprima y un viento que no deje rastro en su memoria.

Su piel, tan suave, de quien no se asolea y las manos cuidadas se dejaban adivinar entre los cuidados pliegues del traje sastre de marca y las mangas de su camisa escrupulosamente blanca que no corresponde con la versión bipolar de su personalidad urbana en que se deja llevar por los jeans y polos. Los fines de semana alcohol y pastillas para entonarse el resto del tiempo, en un pacto exquisito que termina de dividir su idiosincrasia entre los estados de euforia y la meticulosa regresión a lo cotidiano. Un grado inherente de dedicación en que ingenuamente involucra su vacuidad de dos sellos diferentes y ningún registro que valga la pena entre las actividades que se desgastan mutuamente en vez de complementarse.

Desasociada de intentar regresar a sus orígenes se deja caer en dos gesticulaciones en que ella misma se responde y que solo se complementan en cuanto una paga las cuentas de la otra y la otra hace sobre llevadera a la una, hasta que el fastidio o el cansancio se imponen sin definir quién de las dos es ella.

-Quiero ser un poco como tú- ¿Y qué, tener una crisis creativa de tarde en tarde para desechar todo al día siguiente? Sentirme la más grande para solo ver cómo me arrastro al día siguiente entre la mediocridad de un bar y la atormentada realidad diaria del trabajo con la sensualidad enfermiza en que se desboca esta continuidad que anda en busca la topografía del infierno

Sube los escalones con cierta aprensión, empuja la puerta como las viejas épocas y se encuentra en una foto que preside el hall y se ve a sí misma en el reflejo del cristal y se imagina como dueña y señora. Sigue de frente, se resiste a identificarse en los retratos que cuelgan amenazadores, siente que ese personaje ya murió.

Esa angustia es la antesala de tratar de dar un paso al frente y ser una consigo misma. –Soy tú- “Glamour” sin trascendencia. Entra y lo primero que ve es el balcón que asoma al patio interior, -Una ventana no solo es un agujero- y se entorno su mirada para ver solo un fragmento de la realidad, la ventana abierta a medias que ve hacia la calle vacía. Su madre en una mecedora con la mirada perdida dentro de su más grande miedo, dejar de ser ella misma y ser una cosa inanimada y que no conoce, viendo la acera, esperando, solo esperando y sin ser cuerda que todo termine.

El total de sus actos siempre desemboca en una pequeña tragedia que se suma a la del día anterior, pequeños demonios que embrutecen, pero todos son los sueños de un día que se esfuman en realidades mientras pasan avejentándose.

Llega a su antigua recamara, los muebles huelen a viejo y al meterse entre las sábanas alcanza a percibir el olor con el que se recogía sintiéndose segura de pequeña, se recuesta para cerrar los ojos huyendo de la realidad sintiendo que llegan los sueños de infancia que ahora, percibe, están dedicados al anonimato y duerme, duerme como duermen los niños. Por primera vez en mucho tiempo no quiere abrir los ojos.

20070915

Pedro tiene el gesto adusto y la cara curtida del que sabe trabajar solo en el campo. Llegó a mi casa y al entrar al jardín se sintió un perfecto extraño, diez y siete rosales de diferentes alturas sobre setenta y cinco metros cuadrados de pasto de promiscua mezcolanza ¡Ay con la casual existencia del que aspira a jardinero! ¿Cómo acomodar los unos sobre los otros? tres colores de rosas y dos tonos de verde que intransigentes desentonan cualquier conciliación de arreglo.
¡No en balde dicen que los jardineros hablan con Dios directamente!... Solo meneó la cabeza, tomó sus aperos y se fue sin atreverse a pisar mi edén.

20070911

Cuatro años de bitacora
Todo fue salir sin precaución aquella vez, algo me faltaba mientras caminaba en el parque y no sabía qué era eso tan intangible cuando solo quería ser ajeno al paso del tiempo y me avejentaba a cada paso que daba despreocupado en el sendero.
¡Pero no sucedió! La tiranía de la pluma me tocaba y no se dejaba ver ni cumplía su cometido ¿Y si en verdad tenía yo la razón? No preguntes más por mí, que ahora yo soy otro, uno igual de malo pero con la suerte de principiante infatuada mantenida intrínsecamente. Suerte hermosa sin contaminar su minoría en el excluirme de sus cuitas más entrañables. ¡Que ningún recuerdo quede vivo! Y los niños que pasaban por ahí, con sus recuerdos fresquecitos, se dejaban caer riéndose sobre la hierba como buscando algo, pero no quedaba ningún indicio en el suelo. Así los míos, cayeron desparramándose y escondiéndose en los resquicios que quedan en la hierba. Ahora solo puedo esbozar una mueca y escribir incongruencias mientras practico disparates… para empezar de nuevo esta plana mientras lo anterior se ha vuelto el olvido. Afortunadamente escondí algunos apuntes compasivos para empezar de nuevo, ¿o de viejo?
Siempre lo quise ocultar pero ahora lo saben, ya estoy de regreso, directito a sentarme a mascullar más pendejadas por un buen tiempo (Más).

20070905

-¿No te parece aburrido este mundo?- Se preguntó inmarcesible a sí mismo y salió a buscar historias a otro lugar para poder regresar después a contarlas en voz baja, como pergeñando mentiras en un orden casi lógico dándoles credibilidad –Este mundo se parece mucho a aquel, las historias son las mismas pero los personajes no- le platicaba a quien quisiera escucharlo, pero estaba tan obsesionado con escribir algo que nunca hubiera sido narrado que no vio nada que valiera la pena sacar a la luz y terminó regresando a su mesa a escribir las mismas cosas de siempre. Entonces pensó que si Dios nos creó para oírnos contar cuentos cuando ya estaba Él aburrido y hasta el copete de todas las verdades absolutas. ¿Será por eso que inventó nuestros recuerdos sobre mentiras inocentes que le divierten y nos trata de llevar de un lado a otro para ver donde funcionan mejor? Pero, aquí o en que otro lugar los sueños son más traicioneros que la realidad aunque nuestro Dios sea el mismo aquí y allá, mientras sea posible enamorarse de un sueño que al final… no sabes en qué mundo existe.

20070828

Charamusca de nuez


Yo: tomando nota y ella: dictando.
-Tiendes el mantel blanco hasta el final de la mesa en el solecito de la mañana y pones a orear un par de horas las florecillas de manzano recién cortadas, después te pones a sofreírlas sobre mantequilla en el cuenco de barro desgajado y sin asa que está abajo del fregadero. Bien caliente -a punto de tortilla- pero aguas con que no te salga de totopos. Mientras, con los dedos nerviosos tamborillea sobre el comal unas gotas de agua para tratar de controlar el punto de la miel que se prepara en la olla de cobre. Checa el almíbar que se queda como pensando en lo confuso de la sutil receta mientras diluye lentamente las esencias de las flores al dejarse caer sobre el calor. Que ya debe haber bajado para entonces, y por cierto; ha de ser de carbón de encino. Todo batido hasta el punto en que te de espeso y esperas a que tome la temperatura ambiente poniéndola sobre la piedra del metate para que temple. Mezclas con una cuchara de palo las flores con la miel en una cazuela de barro, bien boleados torteas los testales entre las manos secas y enharinadas hasta que tomen fuerza para integrarlos a la nuez finamente picada para esperar el punto.

-¿Y cuál es el punto...?

-Yo qué sé. Para un mortal como tú que no sabe la diferencia entre el punto idóneo y el culminante, ni distingue entre el frappé y el frío ¡Como podrías lograrlo!






FRAPPÉ
El vino blanco o rosado, la cerveza, poniéndolos previamente en la nevera, el whisky, el ron u otros alcoholes, e incluso el café, echando en el vaso unos cubitos de hielo, pueden beberse 'frappé'. 'Bien frappé' dice el tango de Carlos di Sarli (música) y Héctor Marcó (letra):
Bien frappé
A ver, mozo, traiga y sirva
caña fuerte, grappa o whisky
bien frappé,
para auyentar estas penas
que atoran mis venas
de rabia y de sed...
Es decir que el frío de la nevera o los cubitos de hielo que se echan van a pegarle al brebaje como... un susto de frío. El verbo francés frapper significa pegar y, en sentido figurado, asombrar, sorprender. Frappé es el participio adjetivado de dicho verbo que data del siglo XII, procedente del fráncico hrappan, presente en islandés hrappr (violento), en el bajo alemán rappeln e incluso en el verbo inglés to rap (llamar a la puerta). Beban con moderación señores sabiendo que frappé en francés significa también, hablando de una persona, chiflado, tocado.
Philippe Vicente

20070822

Poignées d’amour


Salía a caminar de mañana, mis dedos se resbalaban acercándose a los muros mientras avanzaba. Tímidamente rozando al principio los barrotes de fierro de alguna casa y después untándose engreídos encima de los muros blancos que avanzaban uno tras del otro. Medía el tiempo a pasos y estos, aunque parecían más cortos, no lo eran. Mientras más grande era el número que trataba de llevar en la memoria menos tiempo sentía que transcurría. Cuando en realidad los alargaba lo más que podía para poder seguir contando y caminando al tiempo.
Un secreto para ocultar era que todo lo compartíamos, excepto existir. Eran mil lugares en que estábamos ubicuos para confesarnos y todos tenían varios sitios para disimularnos y hacer el amor, o al menos buscar acariciarnos a escondidas pero constantemente. Parados enfrente del muro que de tan grueso no se dejaba acariciar y solo se obscurecía y cambiaba a una textura casi rugosa mientras más mis manos se acercaban a dejarse caer en su blancura, buscando una grieta a que aferrarse o una pequeña brizna de pintura que se desprendiera de él entre sus rugosidades, para quedarme oculto en una hendidura del muro. Siempre tan sólido y tan bien puesto, se dejaba acariciar de a poquitos hasta que llegabas a la esquina y súbitamente desaparecía para aparecer noventa grados después y siempre con la misma textura y una temperatura diferente.
Ahora los muros llegan a esquinas que me topan aquí encerrado, ya no llego a sus aristas pues sus sesgos me cercan cuando en vez de desparecer me agreden con sus vueltas en mi contra, mientras, se rasgan mis dedos en la obscuridad tratando de buscar la salida en una pereza que se acumula de aburrición en mi, y mis manos se convierten en zarpas que ya no se curan de las heridas, que de viejas ya son cicatrices duras con las que no es igual seducir que cortejar al encierro.
Es la contradicción de estar fuera o dentro, libre o encerrado, franco o de guardia.

20070815

Falosofando

Con una pluma en la mano anotaba despreocupada sobre una pequeña libreta sus dudas sobre la existencia y de sí misma en tintas azul y roja alternadamente. Sus cuestionamientos en azul y sus soluciones en una letra manuscrita que fingía no ser la suya, más estudiada y en rojo subrayado. Y de repente sonrió, contenta, se quedo dormida sobre mi pecho. Ahora mi amiga sueña plácidamente a mi lado y yo, su centinela, la observo mientras ojeo sus apuntes. Parece descansar en un sopor interminable mientras la felicidad adquiere sentido en su rostro cuando más se acerca la noche y diferente, se siente igual que su par perfecto para asumir como un hecho el estar juntos y ser uno. Discurrir sobre lo mismo en su personalidad múltiple es una manera de entenderse y dejarse llevar.
-Ahora entiendo que todos mis cuestionamientos internos tienen una sola respuesta-
-¿Y cuál es esa maravilla de réplica que soluciona vidas y endereza entuertos?
-Está en el titulo

20070806

La fiesta


Estamos hechos de recuerdos, metáforas y experiencias: Un mole de guajolote en una fiesta de pueblo a la que no recuerdo como fui invitado ni el nombre del puebla, arroz rojo abundante con chicharos bien verdes, tortillas recién hechas en vez de cubiertos y servilletas, chicharrones y carnitas bien grasosas saboreadas entre ese olor a leña impregnado en el ambiente de la resolana azulosa que deja pasar la lona que cubre el patio -por si llueve- en que está la reunión. Las mesas de tablones con un mantel de plástico pegajoso encima y sentados todos los concurrentes en tablas de pino sin respaldo, su pulquito al lado de una Lulu de grosella picada con alcohol -para los de casa- y la banda del pueblo toque y toque cada vez más entonada canciones que algo dicen.

Los perros en la puerta del ranchito acompañan al poeta del pueblo, ese que siempre te platica cosas que aparentemente son intrascendentes y se sabe la historia de todos a base de contar cuentos a los niños en el zocalito entre sus árboles añosos y te agarró toda la tarde. El regreso a la ciudad con una indigestión sensorial que dura mucho tiempo y no aquilatas en el momento.

Y a que viene esto, pues a nada, vivir es acordarse. Eso es para mí ser un sibarita y creo que la identidad está formada en esos momentos mágicos que de repente vienen a la memoria y ni siquiera sabes por qué.

20070729

Tengo que reconocerlo, ella, hermosa como la primera vez en las buena épocas. Con la seducción y sumisión disfrazadas de pasión, el amor y la dependencia escondidas en lo subjetivo de tratar de ser ecuánime, de no asustarse con el miedo de la primera vez. Oculta en la tiranía de ser esclava de la verdad, el orden, la perfección suya e impuesta a otros. Escondida de sus propias palabras en un dialogo que se deja caer sobre el verbo y el adjetivo que califican y señalan desdeñosamente a otros pues ella está confesada y comulgada.
Maquillada en la rigidez de quien nunca tiene tacha y no se sabe despeinar ni desvestir, adornada de algo práctico que cuelga a su lado a manera de aderezo de platillo de fiesta y con su etiqueta de marca aun nueva.
Ahí estaba escondida en el bosque negro y húmedo de su vello púbico pudorosamente guardado entre su inmaculada ropa blanca, tan discretamente descuidada para fingir la casualidad de quien está atrás de los extremos a la liviandad impúdica del más solitario de los placeres, de quien no se da y está dispuesta siempre sin demostrarlo, palpándome todo a mi pero sin dejarse ser tocada ella misma. En la manía de ir sola al baño con ese deseo de que todos los demás fueran mejores, solo para comprobar que después del clímax sigue siendo la misma curiosa congénita que levita cerca de mí.
-¿Quedaste satisfecho?-
Solo me quedo en claro que a mas de psiquiatra era humorista.


20070723

El cuarto estaba bien cerrado, era una habitación cálida y bien iluminada, se podría decir que hasta agradable. El silencio era tan profundo en ella, que ni se notaba cuando se interrumpía el tiempo por algún ruido que yo mismo provocaba y el cual solo me servía de pie para contarme un cuento a mí mismo y hacerme menos pesado su paso, que transcurría aburrido y lento o alegre y rápido dependiendo de la invención que me estuviera yo relatando. Había un espejo grande que abarcaba la mitad de un muro y le daba una profundidad a mi vista que veía como se modificaba mientras me movía y entendía que solo era una ventana vana a mí mismo. A veces se apagaba la luz, el blanco de los muros se desvanecía de a poquitos como fosforeciendo y se me hacía inmenso el tiempo con el negro absoluto de la falta de iluminación con la que pactaba sueños indolentes al somnífero. Sabía que ahí, acostado y amarrado en la cama del sanatorio estaba muy seguro sin luz y que entonces era la hora en que nadie me observaba desde atrás del cristal y podía dejar salir los sueños a pasear.

20070720

La falacia de la novedad en un mito critico


Caminando, como siempre buscando la sombra como dejándose querer por la resolana de la tarde, no es una metáfora ni un símbolo de nada, ella solo quiere llegar al lugar en que sucederá, entonces simplemente será y sobrevivirá en medio del absurdo de querer ser. El escenario al que llega es imaginado y está iluminado: siempre contra el impulso de lo que en el fondo desea, esperando que el más heroico defienda al pobre y al desvalido, ayudando al sufrido, al mártir que pende de su calvario y le provoca la ternura de saber que no ella la que sin disfrutar su tiempo y sus reproches se deja consentir y limosnear. Los discursos son del que no tiene nada, son los reclamos del quien ya no puede perder. ¿Qué buscamos sino acercarnos y vernos emparentados a los pobres que no a los vencedores? Y para cada solución un nuevo problema que acaba identificándonos más con ellos en el fin de esa utopía ya había inventado yo y no dejaba de ser interesante estar del otro lado del espejo. Al fin no se cuanto tiempo lleva acostada entre los lirios y si vale la pena quedarme quieto esperando que termine de suceder mientras sigue extendida en la cama esperando. Se levanta solo para pedir otro abrazo en mi soledad, al fin ya es una de los dos perfectos extraños.

-Una virgen no paga admisión- le susurré a su oído mientras dormía. Yo aún seguía recostado a su lado, afuera de las sábanas, disfrutándola y oyendo afuera el ruido de los autos sobre el pavimento mojado ¿Qué más sino esperar que despertara? para mientras escuchar su respiración cadenciosa y admirarla tendida sin prejuicios, sus ropas dejadas caer con soltura sobre la silla, como vistiendo el metal de sus curvas y buscarle una vena en que pudiera incorporarme a su placidez. Después de todo, era diferente mi punto de vista que el suyo, eso sería el principio solamente, después la venganza, la dulce venganza sería el plato fuerte de la imaginación. El problema es que a esa edad, pues no teníamos ni criterio ni opciones y por eso, ahí estaba la falsedad. Porque para cuando despertó, yo ya me sentía más presuntuoso que la noche anterior y sin una virgen que adorar ¿Qué sería de mi identidad?.

20070706

Entre el ruido
Hay un lugar de alientos
Que no encuentro
.
Hálito azul
Que cae añil por la tarde
Dentro de mi ser

20070629


Sentidos


E invadida por sus voluptuosidades extraviadas se confiesa dueña de sus mañas

-¡Que no voy a dormir imaginando!-

Le dije antes de que tranquila y perfectamente serena se perdiera, como el momento antes de que salga el sol o el pasmo de sus clases de sinestesia ignorada por la tarde, abarrotada entre sentidos ahogados por la luz del atardecer. De pronto se abre y explota en mil seres como ella, cada uno con algo suyo, este su voz, aquel su mirada y los más solo un gesto suyo que me envuelven como cae la noche, sin sentirla y apagando la luminosidad de mis ojos. Deja de ser ella para desmoronarse en el marisma que se expande a mis pies sin dejar de succionarme cada instante y de a poquitos. En una relación que no me gusta de tanto disfrutarla, de tanto acabármela entre el tiempo en que se seca y evaporada me abandona como serena respiración que cada vez es más imperceptible, intangible como el viento que se detiene ahogando la progresión vital de mi respiración.

Y al final solo queda una fragancia sutil, como el olor de la montaña con frío de amanecer que cierra mi olfato a lo ajeno, cual un leve roce de su cabello sobre mi mano, despidiéndose sin decir adiós mientras deja una estela de ese su olor corporal, siempre tan suyo, tan sin concretarse para formar un solo perfume para mis sentidos acostumbrados a ser ciegos. Tan apretados a su yo, a ese ego que no quiere ser uno solo conmigo.

20070626

Ves como se escurre el agua entre el cuerpo mientras llueve, mojando todo y sin permanecer, no la puedes atrapar. Sientes que no es la piel lo que limpia, es el alma y que cuando se empieza a esfumar una perdida, se desvanece algo en otro lugar mientras lanzado a la velocidad me dejo caer en una experiencia nueva que no tiene miedo de llegar a ser un sentimiento. En el tiempo, se que todo pasó hoy mismo, entre los evos del ser que se deja venir sobre la terca memoria.

20070624

20070616

Cuandoquieras


Lo bueno es que la carretera es recta... lo existencial puede esperar, el viajero siempre cree que el camino es continuo, eso pienso mientras estoy en tránsito (de nuevo me doy ánimo para bajarle el volumen al estéreo y platicarme), me abruma lo fácil que es tomar carretera y lo complicado que es aprovechar el viaje tan exquisitamente dejado al azar. No es el cómo avanza la motocicleta, es hacia donde me lleva. Pero lo tomé como un chiste mal contado y a mí mismo, fatuo y de mal gusto que circula entre mis labios siempre buscando una sonrisa.

-He partido con la persona correcta- Dije en antepresente y tiempo después, estacionándome pensé –Solo quedan seis palabras para llegar-
La buena suerte no llega, se cultiva saliendo de tu hábitat. Para que no sea una sátira el tenerla o dejarla se busca en una buena opción, un albur en una moneda que cae, en sol y sombra de la turbación que se acerca entre lo incierto y lo firme de la tinta china. Alguien se va y no lo vuelves a ver, ¿Cómo afrontarlo?

Los auténticos viajeros no extrañan nada, ni el mejor hotel de su vida, ni aquella comida espectacular en ese pequeño pueblo, aquel lugar que ni siquiera recuerdo el nombre o el mejor café del mundo en aquella cafetería atrás del panteón. Porque siempre quieren seguir adelante a buscar algo nuevo. Se ligan a los caminos como quien espera un prodigio nuevo y mejor que el anterior, cada día de diario esperando sea más glamoroso y menos dramático. Como carretera junto al mar llena de curvas suaves que substituyen las curvas por el asfalto cálido del verano en que no distingues lo pintoresco de lo bello o el azar de la casualidad y ¿cómo me imbrico con eso? si no puedo vivir sin de vez en vez salir por ahí para parecer provocado reburuje.

20070610




Por el gusto,

por la pena



Salud




20070605



¡Yo estuve una vez enamorado así de fácil! Y como no, con su textura y olor a plástico recién moldeado, con vestidos blancos y nuevos todos los días. De sus prestaciones de vinil recién fundido, mente abstracta y encajonada entre las pérdidas y sacrificios del tiempo. Lo bueno de ella siempre es lo que hizo para sobrevivir sin quedar marcada para que todo siempre parezca tan recientemente fresco y claro, blanco, oloroso y sin macula. Con un humor subjetivo de años de soledad acompañada, como si hubiera dormido solo una noche acompañada. En la que no reconstruyó nada, lo edificó de ceros para mí cada nuevo día.

Así no me quedó más que nombrarla mi representante ante la sacerdotisa que era ella antes para después, volverse en una diosa parada al frente del altar de sacrificios en que anoche la tuve entre el sueño, como una premonición de lo que no sería. Pero esta vez fue diferente fue tan real, fue con un sabor a sal de mar y la textura áspera que queda en la piel cuando se frota con arena revolcándose al amanecer entre las olas antes de que salga el sol.

La primera ocasión fue dentro de una pequeña cueva cercana a un cenote, cuando desperté sudando entre el lodo que se había acumulado de la lluvia obstinada de toda la noche, después de una semana de medir y buscar caminos entre la selva, buscando paso para una carretera que nunca llego a ningún lado, no como el vinil de la muñeca que dura mil años para llegar al mar, y ¿qué podíamos hacer sino mojarnos los pies en el océano sin tener ánimos para entrar al agua? Aun estábamos húmedos y solos recogíamos caracoles en la playa donde encontramos esa muñeca perdida entre la arena, sin una meta clara y con su olor a plástico nuevo que hoy... la recuerda.

20070529

(En la iglesia y después caminando en el parque)
-¿Cuál de esas personas es Dios?
- Déjame rezar, no siempre se dispone de tiempo para ser optimista, ¡y ya cállate que tener fe siempre es una razón para estar contento!
-¿Qué haces?
-Mentir, que a veces, solo a veces es preferible ignorar la realidad que juzgarla
-¿Entender a Dios? Para qué, si no me logro entender yo solita, me leo y me releo y cada vez me concibo menos y me comprendo más. Pero eso sí: Estoy seguro de que el éter existe y que cada día nuestras opiniones y ideas tienen más peso en el gnosis universal en que nuestra totalidad sobrepasa lo local, y los reveses son solo puntos de vista que nos hacen entender que hay diferentes opiniones y puntos de vista que pueden ser tan válidos y reales como el mío y que esperemos cada día sean más ideas que golpes con lo que nos ataquemos.

Comenzó por lo último, ¡qué manera de empezar! Pero si de narrar se trata, fue algo grande verla totalmente entregada explayarse enfrente de mí, con sus sentidos totalmente aplicados en la sinestesia de la narración que terminó por hacerme sudar después de esperar un muy buen rato un desenlace, que claro, pues nunca llegó más allá de una mueca que lo dijo todo. Un viaje al centro del sí en que se justificó la relación fragmentada en que se vio caracterizada en el relato por nada más y nada menos que la protagonista en que ¡El amor es usado como venganza e instrumento de poder! Dios nos libre.

20070513

Algunos no se pueden morir porque tienen recuerdos de vidas anteriores que los mantienen sujetos, ese miedo a otra resurrección que los conserve en la incertidumbre de no haber terminado de vivir una vida anterior. El terror de ser engendros por mitad del demonio fértil que se oculta en la soledad de nuestros ratos vacuos y viene a complementar los miedos por coexistir entre sombras con el yo… pero de otra vida. –Estoy hablando del fantasma de un revoltoso que tengo incorporado y que solo yo lo siento; está enterrado dentro de mí- Es fácil decirlo, pero probarlo solamente nos convencemos nosotros mismos mientras cavilamos y no sabemos quién o qué se expresa en realidad o ¿Quién persigue a quien? ¿Qué manipula a qué? Al final solo un incrédulo puede creer que existe esa otredad, convive y está aqui conmigo sin hacer mucho ruido.


El león de Inglaterra

20070507

Cierra dando un portazo,
-He vuelto-, dijo secamente, evitando mirar a los ojos a su pareja. La cama cruje mientras se sienta entre un desplante de -Es mía- y verla directamente a los ojos para solo pedirle un vaso de agua. La lagartija que se asomaba antes tímidamente en la ventana, ahora se queda observando la escena fijamente. Se hace de aire y de repente movió el cuello como oteando el lugar y dio media vuelta y se fue.
-Es domingo y ya vamos para tres meses
-¡Y lo que falta! ¿Quién dijo que sería fácil?
-Mira, ahora está tranquilo tratar de arreglar las cosas. Pero no siempre será así
-¿Qué escrúpulos te detienen?-
-Todos, mi único quehacer es desesperarme… aunque me mires así.
-Si has vuelto es para darle un sentido a la vida que no lo tiene, revivir el puesto que está al final de la plaza. Estresar mi existencia no es una solución
-Necesitaba olvidarme por un tiempo. Salir en la mañana, regresar en la tarde y olvidar de noche
Todos habíamos salido, uno a uno se fueron del otro lado y sin remedio, pero cada día está más gruesa la migra. El último de apenas ocho años salió con las manos en las bolsas y la mirada perdida sin valor para mirar atrás y nunca se volvió a saber de él.
Cuando lo vio entrar, que contento sintió -¡Me habías prometido no regresar!- su sonrisa era buscada desde hace tiempo entre la promesa de los dólares en efectivo y un poco de temor por tenerlo cerca.

20070415

Un sábado de Arqueólogo

Llegaron los vientos y dejaron los cielos de un azul intenso, las últimas nubes se dejaron caer muy adelante y lo blanco se convirtió en un añil más profundo. Al final de la tarde el viento dejo caer una parvada de patos que enseñaban sus colores y el miedo al frío. Se acercaron al lago y los observaron con detenimiento, eran de todos colores y estaban como esperando que anocheciera para dejar de volar aunque solo fuera esa tarde. Pero apenas empezaban a acurrucarse entre las cañas cuando empezó a llover un agua finita que no se sabía de dónde salía, así empezó hasta que terminó en la madrugada cuando se convirtió en una tormenta de nubes negras que terminó de llenar el lago.

La gente de los alrededores, al día siguiente, se empeñó en abrir los campos para la semilla del año y se dejo caer en la tierra para sacarle vida para sobrevivir. Y se dieron a querer antes de que la lluvia se abandonara en los sembradios otra vez, enterradas como simientes, ahí quedaron los buenos propósitos del año, pero ya no se volvió a oír nada más que silencios esa temporada.
Los Cholultecas que estaban pendientes de la situación no tuvieron empacho en sorprender a todos los del pueblo en sus campos, el tributo de semilla y muertos este año, sería suficiente para aplacar los dioses. Y así todo acabo para ellos, atrincherados en sus tierras. Los que se pudieron salvar decidieron replegarse a los llanos secos de arriba, donde apenas daban vuelta a la espalda ya tenían el sol encima y el agua lejos. Cuando llegaban a ir al valle era solo por acordarse de lo que ya no era suyo, ahí fue donde llegaron los arrogantes hijos del dolor que los convirtieron en un reducto perdido entre dos grandes señoríos que ya nadie quería ni prestaba atención. Hasta que empezaron a dejarse caer armados sobre los que se aventuraban en sus montes y fueron autoproclamados hijos del cielo y poseedores de la nueva tierra llagada por su esfuerzo, el trabajo que mataron en la guerra florida de quien ya se acostumbró a vivir en la sangre de los que no tiene más que su arresto.
Pero un día regresaron los Cholulas, eran muchos y se dejaron caer sobre ellos, quedaron vencidos al pie de los muros de los templos que ya no guardaban a sus dioses sino solo armas, su orgullo ahí se quedó cuando el último de ellos quedó traspasado por una flecha solitaria que lo dejó apretujado contra el muro del pequeño teocali en lo alto del valle de Valsequillo, como esperando auparse después, eso no fue una guerra santa, era el castigo a su soberbia del poderoso. Ahí es donde lo encontré, guardando lo que quedó de lluvia de esa tarde entre las manos que ya no tenían carne para detenerla. Parecía que nunca iba a pasar, pero pasó.

20070410

El seísmo


El viento, hasta ese momento muerto, se agarró a levantar pequeños remolinos entre la tierra del corral bien seca, los animales se empezaron a alebrestarse a esa hora y llegó un momento en se me hizo bien feo estar ahí. Eran las tres de la tarde en el rancho y vi que eso ya no era lo mismo sin agua, con las nubes que estaban como que bajaban y como que ni sombra daban. Toda la mañana arrancando frijoles de entre las milpas secas y ni para qué, el hambre ya estaba muy adentro y solo tres puñitos para aplacar el hambre de la noche. Los tres sentados junto al fogón y con el agua tan lejos.

-¿Quién abrió la puerta del corral? ¿Qué pasó que los animales siguen tan movidos? Ya deberían haberse quedado quietos y nada.

-¡Agárrate Juan, que ya se está moviendo la tierra de nuevo!

Pero esta ya ni me asusté, pos y qué. Si la última movida se llevó el agua, en esta a lo mejor nos la regresa, ya no nos puede terminar de perjudicar más esta tierrita.

20070406


Viajar para contar y al terminar, mientras los parpados se cierran, como las hojas del libro de lo recorriste este día se dejan acariciar por la obscuridad de la noche. Todo se queda allí afuera, pero hace mucho frio para seguir y las reglas de la prisa me obligan a adelantar algo para mañana, y a rajarse al cerro, doce grados bajo cero afuera y pocas esperanzas de que la calefacción ayude. Los kilómetros transcurren, se esfuman atrás para correr un solo momento, que dura todo el amanecer mientras tarareas algo que no tiene sentido.




















20070404

Qué bonito levantarse temprano a vivir, simplemente disfrutar

El rumor del viento se hace bolas en mis oídos mientras asciendo acelerando entre las curvas de la montaña. Están como ahuecadas artificialmente para dejarme pasar como la femme fatale que me invita a dejarla atrás entre los ruidos que se acrecientan mientras se cierran las paredes del cañón y percibo multiplicado el escape de la Harley, Un brrrrm como música que cambia de tono conforme avanzo y las paredes de piedra se abren y cierran hasta crear una partitura específica para cada camino que termina en música.
¿Qué? una mezcla de insensatez y vértigo bien revueltos para dejar huella en el camino, para llegar a ningún lado en una vía emocionante que se angosta al final, en el que todos los baches tienen nombre y se llaman igual, para que siempre se queden partidos por el tiempo. Parte de mi conseja de hacer algo todos los días que me acerque al miedo, mientras las cosas que dejo atrás han dejado de ser verdes, brillan con la velocidad y me da por centrarme entre la línea blanca del centro solamente y la música que avanza. Pero en la noche se convierte en un bosque que absorbe el ruido del escape. Mientras avanzo.
El sabor es todos los días diferente, aprendes a reconocer todo por el olor al entrar y siempre hay una sorpresa. Y alguna vez seré uno mismo con la máquina en su inmediatez, el tiempo se detendrá con la rapidez con que circulo entre el amor y la ironía tratando de atrapar mi propia voz mientras rebotan las preguntas en mi casco, para sentir que hago algo más que solo existir en un seísmo, en un orden fundamental para mi memoria tan selectiva que solo se acuerda de correr cuando prueba pasta al dente y visita el jardín romano que empieza a florecer después de la nieve al terminar de bajar los Alpes.
La claustrofobia se queda atrás hasta perderse entre las curvas que me alejan de la via apia y quizá es mágica la carretera, ¿o solo maravillosa? Tan fantasiosa como la pequeña tratoria que nos robo el hambre y se quedó decorada con los restos del expresso, o como la realidad ficticia que se ve atrás cuando se rompió la continuidad del camino y al fin lo sé y me consta, Roma está donde está, los que avanzamos somos tu y yo, nuestras persecuciones son de otros. ¡Y hay tantos lugares adonde ir si eres comprensivo y entiendes! ... Estoy ansioso de que regreses.



Castillo San Angelo

20070329

A todo gas


Como deseo ser poseedor del destino y manejarlo a capricho, pero... pues no es así, el mío más que suelto, se me hace que está disperso en una sucesión de hechos que parece pierden continuidad entre el tiempo, paseándose inocentemente y aparentemente sin consecuencia entre lo real y mi fantasía de mi ingenuidad. ¡La ingenuidad! Quien como yo, no muere cautivado por vivir, y cuantas cosas tenemos que creemos que están simplemente aquí y no, son fruto de una gran pasión y mucho trabajo.

Plagié los conceptos de lo que tú me planteabas para dejar desfilar las ideas sin forma, para que se asentaran en mi boca mientras nos enamorábamos ofendiéndonos mutuamente. No se podía decir que fuese una tragedia. A final de cuentas en una disimulo encajaba mucho mejor su desventura, a último se me acuso de sobrevivir, eso, era inaceptablemente inteligente pero falso. Solo descubrí que era irreal y falsa su conjetura de la realidad, la verdad es dolorosamente cruda y se estaba deshilachando en tu mente mientras intuía la realidad, pero al final llegué a la conclusión que no podía ser cierto.
Estaba el frío en su mejor momento, el agua en la fuente, perezosa se quedaba escurriendo entre los cucuruchos de hielo mientras avanzaba el sol y no se animaba al deshielo completo y, ya lo sé, para mí está claro, claro que te quiero, pero algunas veces quisiera mi vida de regreso en la velocidad, encontrar otra vez una metáfora que me enseñe mi yo, entenderte concibiendo a los demás es toda una odisea, es casi como analizarte en un diván contra la pared y a obscuras. ¿Estás describiendo mi vida? O solo quieres pagar alguna cuenta pendiente que arbitrariamente llevas en la conciencia para disuadirme de salir hacia ningún lado.

A final de cuentas reza por no convertirte en tu peor enemigo, ya no entiendes y yo no hablo lo suficientemente claro como para contarte una historia que no quieres escuchar. Yo ya sé que tu problema: es que te tomas demasiado en serio a ti misma y esperas que yo haga lo mismo. Y no, no me puedo tomar por sentado lo que soy y menos lo que me consideras. Cuando me pides un reto yo te sugiero una escapada en la autopista a todo gas y tú quieres amor un par de horas sin contaminar y entre la tibieza de las sabanas.

Estambul

20070328

La luna


Ayer fue luna llena y eso siempre tiene algo que ver con mi estado de ánimo, pasa el tiempo y siento como algo es diferente ese día. Me da la sensación de que ando algo perdido, veo las cosas en blanco o negro y me siento culpable de lo que no he hecho. Era aun de madrugada y sábado, Me encaminé a la casa y ya en la regadera, tomé la navaja para desterrar lo que quedaba de barba del día anterior porque eso lo único que me importaba a esas horas, sentirme magnifico para verme en el espejo y tener que engañarme menos a la luz del día.

Recuerdo perfectamente la tarde anterior, llegué en silencio, casi a hurtadillas. Me encantó la sensación del viento, los momentos en que interpretaba los pasos entre los árboles, como monedas ahorradas en el paseo, siempre yo, siempre asimilando, resbalando en las devociones y aprendiendo, aprendiendo en el pequeño instante en que me encuentro en mis pasos. No diré que ya no lo aprecio, pero no es lo mismo el huerto sin tiempo para disfrutarlo, sus hojas arropándonos. Nunca pensé en tenerme paciencia para quedarme dormido entre tu pelo y al aire libre.

20070326

¿Quién vende recuerdos? Yo los compro
Se había quedado sin tiempo, llegó a la terminal y procuró no agitarse mientras recordaba cómo fue una sola vez, pero el tiempo nos hace perder suelo y razón mientras esto es tan puntual que termino sin saber quien soy... ¿Y todo en las aceras de Paris? Meneado con un poco de intriga, regresé en marzo a ver el deshielo con ganas de tener miedo y estar enamorado, seguro que el deseo nace de las ausencias que no de las palabras... Es como un pacto suicida de dos que no saben qué hacer con el futuro, recorriendo avenidas de luz. -¿Miedo y caos? ¡Qué angustia! Entra, entra-(Con alegría inocultable y una sonrisa que me desarmó pues claro que los favores que no se pagan, se terminan correspondiendo)
Miedo. Yo tengo el mío alojado entre los recovecos de mi mente en que trémula, y en Paris solo sale de tarde a ver correr el Sena, mientras, miro el sol y como se pone atrás de tu pelo desde el sino de mi incongruencia. Esta es la ilusión que mata al azar elemental que te dio forma entre tanto recuerdo expulsado de mis sueños en que enamorarse de una forma tan exquisita, quedando tan obsesionado por alguien, es como una terrible esquizofrenia. Tomando algo de aquí y de allá mientras te desgrano, ahora nuevamente una vez que te tengo real conmigo para tomar lo bueno de mis recuerdos, no solamente lo ideal. Solo una más de mis fantasías en que siento que me ahoga el peso de mis recuerdos, sumado a lo que imagino mientras fluyes suavecito, como el rio anocheciendo que se diluye cuando empieza a soplar un viento frío que se lleva el paisaje y me obliga a cubrirme el rostro para regresar al anonimato.
Desde siempre me fue inmanente ser consecuente a los ratos que me dejaba libre aparentar estar vivo y con un brillo que no existe más que en nosotros dos, sin que nadie me atribuyera algo más que un poco de cinismo excéntrico por parecer extraño y aislado, buscando gritarle a lo que se perdió en encontrarse las diferentes respuestas que me hacen sepultar permanentemente mis memorias en un programa para ser neutralizado en mis sueños, que cuando terminé de asimilarlo se había hecho de noche y era inverosímil. Me había regalado tantas cosas que me era difícil imaginarme sin sus detalles y mucha gente ni siquiera es consciente de esto, pero ella, sabe que la observo y hablando me escucho mientras sus gestos y manos me ayudan a pronunciar.

20070323




Turquía, Estambul, Santa Sofía

20070320

Los Sapos


Pues ni sí ni no, quien sabe o a lo mejor, pero la mejor receta para un domingo en la mañana es chacharear y salir a buscar con ganas de no encontrar nada útil en los mercadillos. Hallarme en la sensación de poseer, de acumular chunches y experiencias que se continúan en una aglomeración de cosas que están ahí para ser mías, para acompañarme. Cosas que significan algo, que me seducen cuando las veo agolpadas en los estantes y cajones sin ningún orden mientras, se transforman en recuerdos que dicen algo del mal gusto que tengo por atesorar, en placebos para lo que no hay cura.

Y todo hace ausencias que extraño, olvidos que se recrean de vez en vez mientras veo tantos objetos sin sentido que murmuran entre sus territorios, platicándose entre ellos su pasado y que ciertamente, no sirven para nada. ¡Pero ahí están!

20070314

El eco

Hay que tener sangre fría para conocerse y aceptarse, sé de alguien tan egoísta y ególatra, que, envanecido, se enlazó consigo mismo en una boda en que después de salir y entenderse por un tiempo, se realizó completamente. Porque después de la boda nunca pudo encontrarse más que en una relación egocéntrica en la que se autogestó, para después decidir que necesitaba alguien perfecto que le heredara y adoptarse él a sí mismo en una ceremonia pública en que se bautizó con su mismo nombre.
A este rito, a el que solo llevó su foto de pequeño y no invitó a nadie porque era un asunto “familiar” en la que en la iglesia, solo, escuchaba absorto su propio eco, obviamente, para sentirse completo. Era un retrato que solo mostraba su mejor ángulo, pero siempre se excusaba de todos modos –Es de mi hijo- decía como pidiendo perdón y excusándose, aunque después se mostraba tan narciso que terminaba por aceptar –Es igualito a su padre-. Ahí se dio el gusto de saludarse personalmente.
Y algún día sintió que murió, y ya no supo quién era él, al final decidió matarse el mismo para dejar vivir a su hijo, que por cierto, era más joven y había heredado su buen gusto –Que difícil la soledad- se dijo al despertar la mañana siguiente, después de verse en la foto de cuerpo entero que tenía en su cuarto y dirigirse al espejo incierto que tenía en el cuarto de baño... -Como todas las mañanas… ¡aquí estoy!- y el vaho empaño el cristal obligándolo a retroceder un poco.
Hay gente que no sabemos ni vemos, invisible camina a nuestro lado sin darse a notar.

20070311

¿Con esto pago mi libertad?


Cuando llegó a Paris, ella ya lo esperaba y al verla parada en el lugar indicado supo quién era y que quería, se sintió embelesado por sus ojos verdes, creyó que la cara se le ponía roja sin saber disculparse por su manera de observarla fijamente. Si, pensó que estaba en el último lugar del mundo y que no pertenecía a esas callejuelas que están entre la Gare Du Nor y la Gare Du L´est, en un barrio que se sentía peligroso a esa hora, tan lleno de inmigrantes y hoteles de mala muerte. Ella tenía la cara envuelta entre una bufanda roja de seda que dejaba escapar el vaho blanco de su respiración pausada y una cabellera espectacularmente larga que solo permitían adivinar un rostro peculiarmente atractivo, que no era muy explícito para la curiosidad que lo apaleaba después de tanto tiempo de imaginarse el encuentro y quien sería el contacto.

Metió su mano en la bolsa interior del abrigo y comprobó que ahí seguía la pequeña caja cuidadosamente amarrada con un listón blanco que era su pasaporte a la libertad, el viaje en tren para evitar las revisiones de los aeropuertos lo había puesto nervioso y se sentía cansado, hambriento, necesitaba un café.

Se acercó y la identificó. La invitó a buscar un lugar más propio para hacer el trato y entrar en calor pero solo se le ocurrió señalar con el dedo la avenida ancha que tenían enfrente para caminar –Habrá una cafetería adelante- le dijo con cierta aprensión en español sin saber si le entendería. Como si no fuera suficiente para la ocasión la prisa y las contrariedades que venía arrostrando para enfrentarse a algo que no conocía adelante en la calle obscura ni siquiera sabía si hablaban el mismo idioma. Ella provenía de una pequeña aldea de Rumania que era famosa por sus argintari que nunca dejaron de ser nómadas con el paso del tiempo, siempre en el camino buscando que hacer para sobrevivir y, claro, su estancia en Paris solo era circunstancial. -¿Será suficiente?- -Es lo acordado- dijo la gitana en perfecto español y tomó, casi arrebatándole, la pequeña caja que temblaba entre sus dedos para abrirla, viendo que efectivamente era lo convenido, y casi sin despedirse ella desapareció entre las sombras de una calle lateral.

Se quedó parado un momento tratando de ver si alguien más los había observado y sonrió por primera vez en el día mientras, aliviado, tomaba el camino de regreso a la estación, tranquilizado, procuró no pensar en ella y se concentró en regresar a su libertad. Sería la única vez que la viera en persona y siempre se arrepintió de no preguntarle su nombre.

20070309

Andobas la interfecta.

Indolente, socorrida por el calor que la deja exhausta entre la nada se adelanto a arrancar el automóvil y tomar la carretera, estaba tan cansada como un perro asoleado. Ansiosa por que terminara el camino, por bajar las ventanillas para que el viento pronunciara su nombre y sin saber que es una experta en conseguir dificultades, claro que las complicaciones se atraen y nunca llegan solas. Pero ¿Cómo puedes dedicarte a lo que te gusta si estas atado a lo que no te servirá después? Etiquetada y técnica se encasilló atrás del volante sublimemente forrado de cuero suave mientras el sol se arrastraba en el horizonte. Empezó a llover con la noche y los limpiadores le recordaron sus consejos antes de salir, uno tras otro en la misma monotonía de quien sabe que no escucha y la velocidad traviesa se volvió hastío y ella le habló al horizonte para arrepentirse, pero solo pudo hacerse una propuesta para volver divagando las curvas iluminadas por una sonrisa lánguida. La verdad es que esto no paso, ni siquiera en parte y solo es un fragmento del sarcasmo que me rige.

20070307


La psiquiatría es una rama de la amistad


El ojo ciclope de la motocicleta distingue el frente del camino sin atreverse a terminar de recorrerlo por más velocidad que tome al acelerar, voy llegando siempre y lo veo adelante sin terminar de llegar, es el lugar ideal para una inmolación. La noche empieza a caer cuando ¿qué otra cosa me queda sino viajar sin ton y esperar el final del cansancio? son las únicas crónicas del atajo de un probador de aromas recorriendo caminos con la soledad de la fragancia mientras trata de clarear su mente y nariz antes de que se evaporen sus recuerdos en lo entristecido de los atardeceres en el camino, mientras pasa a la orilla de precipicios y barrancas en que los puede esconder perfectamente. Antes que se pierda la memoria de las ansias que recorrían su cuerpo sudando para rehacer el perfume que se quedo a medias atropellado por el viento.

-Escúchame- dijo Celeste, apoyada sobre el asiento con sus manos, tan dulce, tan bella y en el frío del lugar junto a mí espalda, esperando el sol, estaba de vacaciones entonces y aun no terminaba de despertar. –Lo sé, no es fácil- Había olvidado abrir los ojos, sintió vértigo mientras se dejaba caer en mi dorso, y solo abrió la conversación diciéndome que lo había estado pensando con los ojos trabajando en litros por día para extrañar la crueldad de ser. Bien sabía que cuando pierdes el miedo todo es posible – Debes aclarar que lo nuestro no fue-.

En algún momento paramos para descansar y crear vínculos con el amanecer, nos paramos a la orilla y parecían horas los minutos desentumeciéndonos, Celeste se froto los ojos llenos de polvo del camino y nos quedamos mirando, ella y yo solos. Nos quedamos queriéndonos, primero las manos, después el pelo y el rostro para encarrilarnos así en la luz, tan extraños e irreales. La alternativa se acercaba atropelladamente desvestida de blanco y sin frío como una nube. Desde el amanecer, cinco, seis veces intentaron sacarme del camino, al fin no los acompañé y terminaron desistiendo, se concentraron en la retaguardia que tú protegías, no me invitaron y el descomedido fue todo mío.

¿Seré yo?, yo soy el viento que te acompaña y va siempre delante sin apocarse. Recuerdo cuando antes contabas algo gracioso y pasabas de la risa al llanto como si nada en una ansiedad que me angustiaba. El cómo tus ojos se llenaban de lágrimas para dejar entrever que algo te hacía gracia y lo disfrutabas riendo… y al final llorando sobre mi espinazo. Lleva ya como diez minutos esperándote a decir algo, supongo que sabes algo porque antes de que te acercaras a mi oído ya sabía que venías. ¿Estás listo? Déjate sorprender, solo tienes cinco minutos para evitar que te desahucie y ya te queda poco de esperanza.

Eso ya prescribió, aceleré hoy y ya no estabas, escuché solo mis latidos afectados por el frío y resulta que soy un solitario empedernido disfrutando de los colores que pasan rozándome el rostro mientras avanzo. Todo pudo haber sido causa de la casualidad, pero una vez que salen de los labios ya no te pertenecen tus palabras, comienzan a acabarse sin su eco, de adentro hacia afuera, pierdes identidad y te quedas seco, la profunda desdicha se ha convertido en simple infelicidad al pasar por tus manos con la velocidad del viento con que alcanzas en la carretera mientras se desase en los incognitos placeres que solo se obtienen encima de un motor con ruedas cuando entiendes porqué siempre escoges el camino más largo.

Bueno, si pasamos en la vida circulando y en una carretera tan bonita, pues ¿A quién le importa el gozo intelectual con esta indolencia súpita que no se va? Como el viento en la cara, siempre lo tenemos delante y nunca lo rebasamos, ¿Cómo lo apocas a una simple inhalación mientras las tardes se acaban en noches? ¿Indisciplinado el viento? ¿Tormentoso el mar? Y el tiempo se acaba mientras no encontramos una margen segura.

¡Qué buen papel tengo, buscarte sin saber donde estoy yo! Extravagante, peculiar, exótico, excéntrico, ¡Bueno quien no tiene algo que lo haga diferente de los demás!
Al final nosotros somos unos extraños a nosotros mismos. ¿Qué más irreal y sufrimiento que nuestra realidad diaria? Lo que pasa es que pocos lo sabemos plasmar en una obra que perdure y nunca te pedí nada, al contrario te rogué hacer tu voluntad con discreción sin claudicar ni siquiera de tus errores.



Lapsos de un sol
Desentumeciéndonos
En la autopista

20070227




CAÑADAS




Asoleada de perro y calentura

Corto en la batería y abandono. Chin…. Ni modo Manolo, para la proxima

20070226

La conseguidora

-Ignoro qué fue lo que paso no lo sé a fin de cuentas pero me siento culpable ¿Hasta cuándo?- Se sentía cansada, se levantó lentamente de la cama y se detuvo de la silla para evitar caerse. Ahí estaban sus cosas meticulosamente ordenadas en el orden acostumbrado de siempre, hasta abajo en el respaldo de la silla los pantalones vaqueros que tanto trabajo le costaba ponerse, una pequeña blusa blanca de pliegues muy bien planchados y encima de todo: un juego de ropa interior de algodón, minúsculo y perfectamente blanco. –Hay palabras que dicen otra cosa, hay acciones que no son lo que parecen; pero el olor y el sabor de tu cuerpo lo dicen todo… todo- Entró tambaleándose a la regadera y se metió en el chorro de agua apenas tibia para dejarse llevar por el sonido del agua resbalando por su cuerpo hasta el piso mientras yo evitaba las palabras. La espuma empieza a formarse en su cabello y conforme baja siente que le arrebata el olor que no sabe si a final de cuentas le gusta o no; quizá solo se le hizo costumbre. Doce horas antes el perfume le disimulaba, pero poco a poco empezó a prevalecer su propio olor y a sentir en sus labios un sabor acre que logró que para cuando hizo el amor por primera vez ya lo hubiera decidido; esa sería la última que se entregaría. Mas sin embargo no podía resignarse, lo cavilaba mientras sentía escurrir el agua. -Hay que prepararse- pensó que sería algo especial y se baño con personal atención para sentirse perfecta, salió y se abandonó para descansar un poco sobre el diván que estaba bajo el domo de cristal mientras dejaba pasar el calor del sol de invierno. Se sorprendió al ver como brotaban pequeñas gotas en su vientre, pasó su dedo sobre ellas y lo llevo a sus labios para descubrir la sal y un lejano sabor a algo vivo que no supo identificar; era ella misma, estuvo a punto de regresar a la regadera pero no tuvo el impulso suficiente. Lo sabía, así era ella cuando tomaba una posición, la sudaba a mares y el olor era más o menos dulce o amargo de acuerdo a lo que imaginaba, pero esta vez se quedo impregnado después del baño e hizo cortocircuito conmigo cuando nos hundimos uno dentro del otro. Que mal sabor teníamos, ella y yo.

20070214

Emplastos de –nomeacuerdo-
Con cataplasmas de –otroapego-


Ahora que aunque la noche fuera más larga, tanto como antes… Porque los primeros días después de eso, como que uno se puede poner tan triste como quiera que al final, pues sale otra vez la risa y no pasa nada. Sales a caminar en las mañanas y la humedad que viene del mar deja un rastro de rocío brillante en la arena que la humedece e impide que se terminen de borrar mis pisadas, mientras, camino entre la playa y la huerta de naranjas rumbo al pueblo, siempre viendo para atrás casi sin querer y me impregno todito del océano. De noche, en cambio, mis pensamientos son sueños vivos mientras transcurre el tiempo y sus efectos destruyen mi paciencia. Pasa el viento por la ventana abierta transformando la vista y buena parte del miedo simplemente se va con él, solo queda una mueca del recuerdo del sueño. ¡Que lastima que se murió sin que lo matáramos antes! Bueno, ya lo sabes, no te puedes salir siempre con la tuya

20070206

Todo olvido es un rechazo


"Todo olvido es un rechazo" me diría mi madre cuando me regañaba por no hacer algo y contestarle –Se me olvido- y por eso te cuento como me engaña mi memoria: Yo hubiera jurado que mis recuerdos son reales, que los dos llegamos aquella noche, mis recuerdos y yo, cuando se me ocurrió imaginar que todo pasa y nada se olvida, me desperté y me di cuenta que no había muerto o quizás solo resucité, la gravedad hacia su trabajo sobre el cuerpo exánime y no me permitía moverme.

¿Cómo despertar y sentir que estaba exangüe? Existía yo mismo abandonado en la cama con la boca seca y me dio trabajo convencerme que me podía animar. Primero los parpados y después las puntas de los dedos tratando de persuadirse que se podían mover, mientras, mis oídos captan el ruido de las gotas de la lluvia matinal contra el cristal de la ventana aun sin luz, amplificado el ruido por mi mente, toc toc toc ¿O solo era mi corazón latiendo de nuevo? Pensé que sí por tanto tiempo no había tenido quien o que lo estimulara: Pues ahora solo podría ser una ilusión de mi imaginación flotando en el éter.
Lo más importante es ese primer rasgo, esa primera impresión de cuando naces, o cuando renaces en mi caso. Empecé a pensar en la palabra perfecta para que mis labios se desperezaran y no, no alcanzo a salir ninguna aunque yo estaba seguro que había sido un grito pidiendo agua lo que había nacido de mi garganta, para que de repente estallara algo en mi cuello que me ahogaba y no me permitía respirar. Una pachorra se apodera de mí y decido seguir dormido, el siguiente sueño tendrá un mejor despertar. Y como sabiamente me diría mi madre... “Ya levántate, no seas holgazán”

20070202

Se secó


El guaje del traspatio del rancho se empezó a poner triste de a poquitos cuando terminaron las lluvias del otro año, como que se le terminaron las ganas de dar sombra cuando no agarró fuerza pa pasar el año. Y no le aunque, antes de acabar por secarse de completo se quitó de las hojas que le quedaban por encima y le agarró por sacar rumores en las tardes de viento. Para algunos como que silbaban las ramas con el aire, otros decían que cantaba algo triste pero yo, pues aseguro que hablaba, nomas había que tenerle buena fe y ganas de oírlo.

Después de las fiestas de mayo se me acabó secando todito y ya ni el perro amarillo se echaba en su sombra, antes ahí nomas estaba, le daba por quedarse tirado con la legua de fuera al mediodía, cubriéndose del sol. Ahora ya solo salía yo de la casa y miraba entre sus ramitas secas para acordarme del movimiento de la sombra de colores en el piso de tierra, dibujando caras y manos que me llamaban como nubes que pasaban haciendo formas, caminando mientras se acababa la tarde.

Al fin la ansiedad me llegó y me fui a espulgarlo, en una horquilla entre dos ramas, curioseando me encontré un retoño enraizado en un nido vacío, ahí solito como entablillado, esperando que alguien pasara por él. Lo tomé y me lo eché, así de chiquito y enclenque en la bolsa de la camisa y ya ni me recordé de él hasta que en la tarde me acerqué al arroyo a enjugarme la cara cuando ahí lo vi asomándose en mi pecho como pidiendo agua. Lo tomé y lo puse en un hueco ahí junto al canal y alcancé a ver como hasta como que se infatuaba de gusto del trasplante.

¿Y pues qué?, apoco los arboles no hablan, este sí tiene palabras aunque esté chiquito, llego y cruje como pa intimidarme la plática. Ahí nomas se me terminó de secar uno y empezó el otro a irseme pa arriba.

20070119

El pozo


Claro que me hubiera gustado dejar mi imagen en un espejo, verme y sentir mi vaho nublándolo. Pero no fue así, la descubrí temblorosa en el fondo del pozo que está al final del huerto, tan hondo y húmedo que apenas se adivinaba el fondo. Lo mejor de los pozos es su eco, sientes algo muy raro al oírte y adivinarte entre los círculos del fondo. Pero hoy, pues ya no son lo que eran. Ahora casi todos tienen una tapa de fierro que encierra el olor a barro y una bomba eléctrica que encima de ellos, pues mata su encanto.

Qué bonitos que son los ecos, se retuercen mientras avanzan, te llegan, los escuchas y ya no eres tú quien habla, se vuelven otra vez a su lugar y ya no regresan, entonces se escapan volando, algunos se pegan en los húmedos muros, uno los aspira y exhala, todo esto en un instante; anhelar y rechazar. Un pozo sin eco es solo un agujero en el que simplemente no te puedes confesar.

Que duro sobrevivir en el pueblo, tratar de explicar lo que pasó en tanto de lo que deseaba para hoy… pero ya no, no queda ningún niño descalzo en las mañanas en las calles. Solo las sombras van de un lado a otro sin ir a ninguna parte, como arrastrando su pasado; mientras al atardecer la silueta del campanario se alarga en la plaza hasta llegar al portalillo, como presagiando su caída. Veo como llega un perro y se agazapa contra el muro tibio, tratando de rescatar un poco del sol de la tarde que ya está bien secó y siento con mi mano como se queda pegado el calorcito a la pared blanca, seca, igual que el agua del pozo. Y que, si ya nadie bebe agua que escurre de sus labios tan partidos por el sol.

Ahora los días tendrían que ser más cortos, lo pienso mientras enciendo el fuego para calentarme y dejo pasar los recuerdos en las calles desocupadas que dejo de caminar en el día. Ya estaba bien escaldado por el sol y solo me curó el ardor el recuerdo de su mirada. Eso era todo ver como corría el tiempo que no pasa por sus ojos ¿Cómo puedes morir o quitar la vida si el reloj se paró hace tantas tardes en el campanario? Adónde vamos si los arenales de las afueras ya invaden las últimas parcelas del campo, esas que ya ni se acuerdan de la lluvia. Sin descubrirte junto a mí desde los últimos fríos, solo prendo un cigarrito y veo como sube el humo hasta el cielo haciéndose bolitas cuando le doy otra chupada y te adivino obsesionada en sus vueltas.

Y fue hace tanto que ya ni me acuerdo, y parece tanto que no sé si fue ayer o hoy en la mañana cuando me fui a descansar, ni siquiera sé si llego el calor después de amanecer para plantarse de lleno y quitarme el frío húmedo impregnado en el olor de los zarapes, viejos de colgar en la cama sobre las tablas duras que ya pedí me guarden para mi caja, flaquitas y bien duras, como el sueño que esconden en el que veo hoy como se hacía ayer la vida. ¿Y si ya no estás?, ¿No sientes el dolor igual que yo? Pues como dejar de pensar palabras viejas para recordarte cuando mis manos se revelan para ponerse inquietas buscándote más dentro de mí. Donde antes andaban tus travesuras y alegrías, hoy no están más que las sombras que te adivinan en el atardecer y las oraciones en Castilla que me rezabas quedito antes de dormir y se quedan zumbándome en los oídos como queriendo sonar más fuerte.

Ahora quiero tirarlo todo, olvidarme hasta de mí y dejar todos los días completos de tu recuerdo sacudido del polvo enamorado que se me pego en el camino a tu casa, para que se caiga todito a los pies de mi cama y se escurra entre las rendijas del piso. Mientras, el peor desconcierto, el no romperme en la línea que te adivina en el fondo del cielo y siento vergüenza de seguir aquí, pero si quiero que me entiendan, hoy necesito aprender a escuchar mi tierra.

Veo como das la vuelta y regresas, yo sin saber para donde irme, ni siquiera quedo seguro de lo que soy pero todo está bien. Cuando adivino quien me inquirirá la verdad ¿O será que soy yo mismo quien me juzgue y condene? Quizás es como culpa sin consumar, como inconcluso paso de ayer al hoy que no hay recuerdo de lo malo ni de cómo me abrazaba el sol cuando regresaba después de la faena al descanso de tu sombra y solo me duermo aterrado porque soy al único a quien le importa y le va en este desierto en que me dejaste atado. Pues que si ya te eché de menos mucho tiempo mientras todas las memorias se dejan caer en la noche.

Otoño de luz en un brusco adeudo entre hojas secas en que estoy destinado a recorrer tu cuerpo vacío en vanos pasos que no me llevan a ningún lado. El pozo está seco pero siempre hay algo más que quiero alcanzar, quizás un eco de algo que ya pasó y aun lo siento al frente.

20070117

El malestar al alcance de todos


La silla estaba cerca de la puerta de entrada, por ahí se alcanzaba a ver la ventana que da al puerto. Por ratos, en el atardecer, se sentaba a esperar alguna ráfaga de viento caliente y con el olor de las aguas del mar que se quedaban estancadas en el malecón, como esperando salir con algún barco que partiera a esa hora. Y esto era como una experiencia épica para ella, ver y soñar mientras el sol dejaba un rastro que caminaba cada vez más rápido mientras se apagaba sobre la pared blanca del fondo de la casa.

Cuando acordó, ya era muy tarde, se paró para empezar a explorar a tientas el camino a la puerta, le puso doble cerrojo y se dispuso a descansar pero un súbito impulso la obligó a volver sus pasos, abrir la puerta y salir a caminar la calzada que lleva al centro del pueblo. Unos hombres que están en una esquina se la quedaron observando curiosos y ella sintió la premura de llegar a algún lado que aún no identifica y solo siente como sus vísceras protestan de hambre. Ahí, junto al mercado, el olor se hizo inconfundible y así fue como su instinto la guió al puesto de fritangas donde se empacó los tacos que esa noche no la dejaron dormir.

20070110

Ahí cayó el rayo


Pa que te digo, si me clareé bien cansado y para cuando alboreo otra vez pues yo seguía bien reventado, y eso era lo de todos los días. Llego a la casa y nomás me quedo quietecito en el petate esperando que pegue el frío de la madrugada para salir de nuevo a lo mismo, esperando que lleguen las aguas, pero mientras pos adelantarle al surco, que se hace largo como el camino al horizonte. Ya vas llegando y apenas estas encomenzando.

Endenantes me dio por salir a trabajar fueras, en el pueblo solo estaba la plata gastada de los que se fueron y ya ninguno quiere regresar, que ya ni construir quieren aquí. Cuando regresé solo tenía una intención, y bien oscura, siempre habrá tiempo para arrepentirte después y quien sepa oírme, claro que lo entenderá bien, pero bien clarito. ¿Qué podía esperar fuera que no tuviera aquí?

Contarlo es lo que hago ahora que ya no fue, un día te preguntas que ya pasó todo y lo puedes platicar sin tener a quien perjudicar, el rayo se los llevo completitos, ahí se quedaron tendidos y chamuscados a medio campo, como si el arado lo hubiera jalado.


Qué me dices ¿que ellos no sienten nada allá debajo de la cañada? Que ni se dieron cuenta de la lluvia en la tarde ¿qué no vieron las ráfagas de viento tirar los nogales de la calzada y no saben adónde llegan los caminos? ¿Qué mayo no les dice nada?

Pues entonces deben estar tan bien pero bien muertos que ya ni el más pequeño espanto se les nota. Ya no lo sé con certeza pero no creo que todos estén bien difuntos, todavía los siento aquí juntito y además ¿para qué celebrarlos si ya no sienten? No estaría bueno ¿pos a poco no es lo mismo venir que irse? Y no será cierto saber que las primeras aguas mojan más sabroso y el porqué aplaca el polvo tan bonito el agua. Y si el sol ya no les regala su calor, pues su razón tendrá para que no sea así.

20070106

Rodeado de cipreses, nogales y sin agua ni corriente, recordada a medias entre una realidad medio inventada. Pero al final todo era real, el hambre, la sed, las carencias que nos sacaron a casi todos del pueblo. Las lapidas que se quedaron sin nombre en un destartalado cementerio que ya no tiene puertas. ¡Y qué! esto es la confesión de alguien que ya no logra memoria y sabe que sus días están contados, el descanso no le revelara nada que no conozca y ya sabe que la única manera de vencer la muerte es viviéndola.

Entro a la casa y ahí está, colgada en la cocina con todos sus años encima y cada vez más descolorida. La tomo y me siento en la penumbra del atardecer a observarla, me estremezco de ver como cobra vida la fotografía en mi recuerdo. Mis dedos como almiares que ya no están sobre el campo se recrean sobre el papel mientras yo estoy tieso, pensando en ella mientras veo como ya nadie me observa.

Vestida toda de blanco y sobre lo obscuro del paisaje, irónicamente contrastada con mí figura tan opaca que se diluye a su lado, luciendo ese traje que aun cuelga amarillento atrás de la puerta del cuarto y pienso que ella es lo que le falta a mi vida. Al final todas las respuestas solo me sirven a mí y solo me generan más preguntas que expectaciones. Salgo al jardín y me encuentro con las plantas que la recuerdan pidiendo agua a gritos, pero las lluvias aún no llegan.

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