20071116

Lo sabía, a esa hora de la tarde empieza a obscurecer y para qué seguir en lo mismo habiendo tantas pendejadas nuevas por experimentar, palabras que directamente me decían lo que ella perseguía y yo me esforzaba en interpretar como la primera y única prueba de que no le escuchaba mientras hablaba, aun así, llegue a conocerle cuando me sentía fuerte y en plena razón. Mientras, casi sin querer iba cayendo entre su plática y me engarruño en la cama como protegiéndome de su voz -¿Qué diablos hago aquí?- Y a cada instante lo tengo menos claro, no existen dudas, ¡eso creo! pero cómo despojarme de esa cama mientras termina de morir la tarde en un frio invisible que me da miedo mientras trato de pasar tan desapercibido como la letra chiquita de los contratos que nunca leí.
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