20071129

Viento, tiempo, agua


Puedo decir que no sé, pero claro que conozco la sensación de angustia placentera de ver correr el tiempo entre el viento y la lluvia sobre mi rostro, las manos congeladas, la espalda adolorida de ir agachado sobre el tanque, detenerme sin pensarlo solo en las casetas de peaje y mantener la marcha a fondo casi eterna. Las ganas de estar a tope por toda la mañana hasta que algo se dispara y siento la necesidad de pararme en un lugar que sin estar marcado dice regreso y me veo sin nada encima, de vuelta. Y creo que aún no emprendo ni comprendo el camino.

-La velocidad nos uniforma en todo- cavilo. Está conmigo mientras en la motocicleta y con las llaves en el arranque lo pienso una y otra vez en mi ansia por correr que se queda en relación con lo sutil del peso de la enorme mole que significa el pequeño lapso de tiempo en que todo florece a estas horas en las afueras de Roma cuando aún no termina de salir el sol y la lluvia pertinaz me mantiene húmedo y helado, el agua corre en mi casco y me impide ver el horizonte en el cada vez más intenso y fugaz momento que pasó a toda marcha sobre la vía, pero pierdo la euforia en los primeros fríos, se murió en la cuesta eterna. La primera helada fue mi última y al fin el principal interés es no hacer nada.

Abro los brazos para desentumirme y espero que respire la vida mientras me subo a la maquina pero no me atrevo a arrancarla para tomar la auto-estrada, solo me quedó viendo los instrumentos apagados. Después de un rato y sin ganas… cansado de no hacer nada me regreso a Roma buscando un café expresso –Detesto dar marcha atrás, pero hoy no es mi día, el tiempo, el viento y el agua no son míos-
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