20070410

El seísmo


El viento, hasta ese momento muerto, se agarró a levantar pequeños remolinos entre la tierra del corral bien seca, los animales se empezaron a alebrestarse a esa hora y llegó un momento en se me hizo bien feo estar ahí. Eran las tres de la tarde en el rancho y vi que eso ya no era lo mismo sin agua, con las nubes que estaban como que bajaban y como que ni sombra daban. Toda la mañana arrancando frijoles de entre las milpas secas y ni para qué, el hambre ya estaba muy adentro y solo tres puñitos para aplacar el hambre de la noche. Los tres sentados junto al fogón y con el agua tan lejos.

-¿Quién abrió la puerta del corral? ¿Qué pasó que los animales siguen tan movidos? Ya deberían haberse quedado quietos y nada.

-¡Agárrate Juan, que ya se está moviendo la tierra de nuevo!

Pero esta ya ni me asusté, pos y qué. Si la última movida se llevó el agua, en esta a lo mejor nos la regresa, ya no nos puede terminar de perjudicar más esta tierrita.
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