20070404

Qué bonito levantarse temprano a vivir, simplemente disfrutar

El rumor del viento se hace bolas en mis oídos mientras asciendo acelerando entre las curvas de la montaña. Están como ahuecadas artificialmente para dejarme pasar como la femme fatale que me invita a dejarla atrás entre los ruidos que se acrecientan mientras se cierran las paredes del cañón y percibo multiplicado el escape de la Harley, Un brrrrm como música que cambia de tono conforme avanzo y las paredes de piedra se abren y cierran hasta crear una partitura específica para cada camino que termina en música.
¿Qué? una mezcla de insensatez y vértigo bien revueltos para dejar huella en el camino, para llegar a ningún lado en una vía emocionante que se angosta al final, en el que todos los baches tienen nombre y se llaman igual, para que siempre se queden partidos por el tiempo. Parte de mi conseja de hacer algo todos los días que me acerque al miedo, mientras las cosas que dejo atrás han dejado de ser verdes, brillan con la velocidad y me da por centrarme entre la línea blanca del centro solamente y la música que avanza. Pero en la noche se convierte en un bosque que absorbe el ruido del escape. Mientras avanzo.
El sabor es todos los días diferente, aprendes a reconocer todo por el olor al entrar y siempre hay una sorpresa. Y alguna vez seré uno mismo con la máquina en su inmediatez, el tiempo se detendrá con la rapidez con que circulo entre el amor y la ironía tratando de atrapar mi propia voz mientras rebotan las preguntas en mi casco, para sentir que hago algo más que solo existir en un seísmo, en un orden fundamental para mi memoria tan selectiva que solo se acuerda de correr cuando prueba pasta al dente y visita el jardín romano que empieza a florecer después de la nieve al terminar de bajar los Alpes.
La claustrofobia se queda atrás hasta perderse entre las curvas que me alejan de la via apia y quizá es mágica la carretera, ¿o solo maravillosa? Tan fantasiosa como la pequeña tratoria que nos robo el hambre y se quedó decorada con los restos del expresso, o como la realidad ficticia que se ve atrás cuando se rompió la continuidad del camino y al fin lo sé y me consta, Roma está donde está, los que avanzamos somos tu y yo, nuestras persecuciones son de otros. ¡Y hay tantos lugares adonde ir si eres comprensivo y entiendes! ... Estoy ansioso de que regreses.



Castillo San Angelo
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