20070110

Ahí cayó el rayo


Pa que te digo, si me clareé bien cansado y para cuando alboreo otra vez pues yo seguía bien reventado, y eso era lo de todos los días. Llego a la casa y nomás me quedo quietecito en el petate esperando que pegue el frío de la madrugada para salir de nuevo a lo mismo, esperando que lleguen las aguas, pero mientras pos adelantarle al surco, que se hace largo como el camino al horizonte. Ya vas llegando y apenas estas encomenzando.

Endenantes me dio por salir a trabajar fueras, en el pueblo solo estaba la plata gastada de los que se fueron y ya ninguno quiere regresar, que ya ni construir quieren aquí. Cuando regresé solo tenía una intención, y bien oscura, siempre habrá tiempo para arrepentirte después y quien sepa oírme, claro que lo entenderá bien, pero bien clarito. ¿Qué podía esperar fuera que no tuviera aquí?

Contarlo es lo que hago ahora que ya no fue, un día te preguntas que ya pasó todo y lo puedes platicar sin tener a quien perjudicar, el rayo se los llevo completitos, ahí se quedaron tendidos y chamuscados a medio campo, como si el arado lo hubiera jalado.


Qué me dices ¿que ellos no sienten nada allá debajo de la cañada? Que ni se dieron cuenta de la lluvia en la tarde ¿qué no vieron las ráfagas de viento tirar los nogales de la calzada y no saben adónde llegan los caminos? ¿Qué mayo no les dice nada?

Pues entonces deben estar tan bien pero bien muertos que ya ni el más pequeño espanto se les nota. Ya no lo sé con certeza pero no creo que todos estén bien difuntos, todavía los siento aquí juntito y además ¿para qué celebrarlos si ya no sienten? No estaría bueno ¿pos a poco no es lo mismo venir que irse? Y no será cierto saber que las primeras aguas mojan más sabroso y el porqué aplaca el polvo tan bonito el agua. Y si el sol ya no les regala su calor, pues su razón tendrá para que no sea así.
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