20070202

Se secó


El guaje del traspatio del rancho se empezó a poner triste de a poquitos cuando terminaron las lluvias del otro año, como que se le terminaron las ganas de dar sombra cuando no agarró fuerza pa pasar el año. Y no le aunque, antes de acabar por secarse de completo se quitó de las hojas que le quedaban por encima y le agarró por sacar rumores en las tardes de viento. Para algunos como que silbaban las ramas con el aire, otros decían que cantaba algo triste pero yo, pues aseguro que hablaba, nomas había que tenerle buena fe y ganas de oírlo.

Después de las fiestas de mayo se me acabó secando todito y ya ni el perro amarillo se echaba en su sombra, antes ahí nomas estaba, le daba por quedarse tirado con la legua de fuera al mediodía, cubriéndose del sol. Ahora ya solo salía yo de la casa y miraba entre sus ramitas secas para acordarme del movimiento de la sombra de colores en el piso de tierra, dibujando caras y manos que me llamaban como nubes que pasaban haciendo formas, caminando mientras se acababa la tarde.

Al fin la ansiedad me llegó y me fui a espulgarlo, en una horquilla entre dos ramas, curioseando me encontré un retoño enraizado en un nido vacío, ahí solito como entablillado, esperando que alguien pasara por él. Lo tomé y me lo eché, así de chiquito y enclenque en la bolsa de la camisa y ya ni me recordé de él hasta que en la tarde me acerqué al arroyo a enjugarme la cara cuando ahí lo vi asomándose en mi pecho como pidiendo agua. Lo tomé y lo puse en un hueco ahí junto al canal y alcancé a ver como hasta como que se infatuaba de gusto del trasplante.

¿Y pues qué?, apoco los arboles no hablan, este sí tiene palabras aunque esté chiquito, llego y cruje como pa intimidarme la plática. Ahí nomas se me terminó de secar uno y empezó el otro a irseme pa arriba.
Publicar un comentario

Archivo del Blog