20070616

Cuandoquieras


Lo bueno es que la carretera es recta... lo existencial puede esperar, el viajero siempre cree que el camino es continuo, eso pienso mientras estoy en tránsito (de nuevo me doy ánimo para bajarle el volumen al estéreo y platicarme), me abruma lo fácil que es tomar carretera y lo complicado que es aprovechar el viaje tan exquisitamente dejado al azar. No es el cómo avanza la motocicleta, es hacia donde me lleva. Pero lo tomé como un chiste mal contado y a mí mismo, fatuo y de mal gusto que circula entre mis labios siempre buscando una sonrisa.

-He partido con la persona correcta- Dije en antepresente y tiempo después, estacionándome pensé –Solo quedan seis palabras para llegar-
La buena suerte no llega, se cultiva saliendo de tu hábitat. Para que no sea una sátira el tenerla o dejarla se busca en una buena opción, un albur en una moneda que cae, en sol y sombra de la turbación que se acerca entre lo incierto y lo firme de la tinta china. Alguien se va y no lo vuelves a ver, ¿Cómo afrontarlo?

Los auténticos viajeros no extrañan nada, ni el mejor hotel de su vida, ni aquella comida espectacular en ese pequeño pueblo, aquel lugar que ni siquiera recuerdo el nombre o el mejor café del mundo en aquella cafetería atrás del panteón. Porque siempre quieren seguir adelante a buscar algo nuevo. Se ligan a los caminos como quien espera un prodigio nuevo y mejor que el anterior, cada día de diario esperando sea más glamoroso y menos dramático. Como carretera junto al mar llena de curvas suaves que substituyen las curvas por el asfalto cálido del verano en que no distingues lo pintoresco de lo bello o el azar de la casualidad y ¿cómo me imbrico con eso? si no puedo vivir sin de vez en vez salir por ahí para parecer provocado reburuje.
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