20060902

Miedo


Oír tu voz desgarrando la palabra, ¿Pero como odiarte? Si es solo una perdida de tiempo el miedo y el rencor y ¿Cómo evitar qué te vistas de carne? ¡Solo es para darle sentido al tiempo! Que fácil es ver alejarse un tren en la estación y sentir como poco a poco toma velocidad hasta que se pierde en el fondo de las vías y tú, parado en el andén, lo sigues con la vista hasta que desaparece y la piel es la ultima frontera. Ambos éramos unos ignorantes, pero ignorábamos diferentes cosas como darle un final patético a una historia habitual, regresas y ya nada está y obviamente no sabes si dudar de el lugar o de ti mismo, empiezas a apanicarte hasta que te das cuenta que no pasa nada, lo que escurre en tu mente solo son suposiciones de lo que pudo pasar y ser.

En ese tiempo se vivía después de las seis de la tarde, de ahí en adelante nada podía detenernos, éramos ricos, poseíamos los atardeceres y las madrugadas, las luces de la ciudad, y lo oscuro del fresco del parque, tu querías y yo podía. Y si a veces no los disfrutábamos, era porque estábamos uno encima del otro descubriéndonos y volviéndonos a cubrir, dueños de lo que escondíamos y esclavos del silencio y el miedo.
Publicar un comentario

Archivo del Blog