20060608

A escondidas y en silencio


Ahora creo en el paraíso y los campos floridos, antes… en las ventanas
-¿Y a poco eso es posible?
-Si tu no lo sabes, yo menos
-Mira, está en la cama… estoy como mantequilla
-Es algo rara ¿Sabrá que la espiamos?
Claro que sabía que la observábamos desde la ventana del departamento vació de enfrente, claro que sabía que apenas veíamos que se metía a su casa, Beto y yo nos metíamos a la casa vacía de enfrente para fumar y espiarla como buenos chamacos de secundaria, y Gina, además de bonita era metódica, las primeras veces solo se sentaba en su escritorio y fingía estudiar, hasta que se levantaba, alzaba los brazos como para estirarse, se quedaba viendo la ventana, cerraba la cortina y apagaba la luz.

La semana siguiente nos regalo con ver como se quitaba el suéter para nuestro deleite, una después casi se animó a ponerse la pijama enfrente de nosotros, casi, casi porque apago la luz y no vimos nada ¡Pero, como lo imaginamos y disfrutamos a obscuras! Y nosotros, por poco nos volvemos locos mientras ella nos triangulaba en el espejo de su tocador y disimuladamente nos observaba, riendo de nosotros.

Tenía bonito cuerpo, había crecido antes que nosotros, ya no era la niña que compartía la bicicleta y las canicas con nosotros, empezó por enseñarnos que tenía faldas, no las de la escuela, de esas que se usaban en los setentas y eran como para ponerle un monumento al güerito ingles que inventó la mini, hasta una vez se subió a la bici con la roja tableada, mmmm, era una cabrona con sonrisa mustia y piernas largas, ahora lo sé y lo disfruto.

Cuando esa tarde no salió a jugar Beto, me metí solito a fumar al departamento vacío, Gina, lo sabía, y ahí fue cuando aprovecho para mostrarme sus pechos redondos y pequeños por única ocasión, se paró de su escritorio como si cualquier cosa, puso en el tocadiscos a Barry White y se situó a bailar sensualmente enfrente de la ventana para buscarse en el reflejo y empezar a tocarse como yo no sabía que fuera posible, para cuando cayó el corpiño y terminó de desnudarse, yo ya sabía que venía después de las erecciones, ¡No me dio tiempo ni de tocarme! tenía algo que enseñarme y me lo mostró perfectamente. Esa noche ella durmió desnuda y con las cortinas abiertas para deleite mío y yo… no dormí, era una noche calurosa y yo esperé muchas horas hasta que el calor venció la sábana .

-Hay, ¡No mames! Apoco me lo perdí
-¡Que te digo que si!
Nunca me lo creyó el buen Beto, pero ni modo, fue la última vez que las cortinas se abrieron en la noche, yo era el efectivo pero ni maiz paloma, se hizo novia del cuate de prepa que era como tres años mayor que nosotros y… ni pedo ¿Tanto trabajo para verse reconocida? Y al final solo se quedaba en una sonrisa velada cuando pasábamos uno enfrente del otro, en una vecindad que tiene… historia, en una ocasión hasta empezamos a platicar, puso su mano sobre mi hombro y me quede mudo viéndole sus torneadas piernas, bien calladito el cobarde de Manuel.

Algo quedó claro, estaba guapísima para mí, solo para mí. Bueno al final… las patologías se atraen.
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