20060616

Abrí la puerta ahí estaba, toda la noche le llovió, solitario al centro del patio, las gotas sobre el cofre lo hacían ver como si transpirara, parecía nervioso mientras me acercaba a limpiar la humedad que tenía encima, pero si, estaba solo ¿De donde venía esa música? Empecé a hablar solo, para acompañarme mientras penetraba en sus intimidades y dejar de sentir miedo. El cuero del asiento estaba más frío que de costumbre Giré el encendido y nada, ni siquiera un lejano clic que indicara vida en el motor o una pequeña luz en el tablero que iluminara la noche, toqué el claxon y esperé alguna respuesta… nada.

Permanezco sentado unos momentos, casi en el paroxismo de la histeria, que extraña sensación en el fresco del amanecer, sentado esperando que algo sucediera y siento como la música a muy bajo volumen se desprende de los altoparlantes del radio que se quedó prendido toda la noche… ni que hacer, -batería baja-

En el otro extremo del patio, cubierta con su lona, la motocicleta está esperando como caballo pura sangre nervioso. Volteo y la miro de refilón, un reflejo del cromo me ciega, la temporada de lluvias la ha tenido relegada a una esquina pero hoy, si hoy, es nuestro día. La destapo y está gloriosa esperando el toque para arrancar al primer intento y llevarme a disfrutar del asfalto.
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