20060825

Ese día me habló, bien entendía que cuando regresas, pues ya tienes un punto a favor
-¿Qué llevas dentro?...
Recuerdos, memorias, ganas de fugarme al pasado y nada, nada que ayude a olvidar que San Jorge es feliz en Inglaterra, cazando dragones y apagando fuegos.

Ahora ya es hasta parte de mi álbum familiar, la crónica se escribió y todo está fijo e idealizado en la memoria, ahora abro la ventana y veo como escapa un poco de mi hacia fuera, un olor a humedad y viejo que se agota en una exhalación, siempre disfruté de su humor y padecí su lindura, pero a medida que el recuerdo se deja llevar y descubro oquedades llenas de detalles, pasa el tiempo y solo queda el recuerdo del intento de fuga.
A medida que voy reconstruyendo los diálogos, se escapan de mí, siento como me aburre el pasado mientras me transformo y cambio.

Parte de mi se quedo ahí… Y salí a la ciudad a buscarla, ella, como nunca de esplendorosa, estábamos los dos con la actitud de quien descubre un nuevo sabor de helado y bueno, no todos los días se prueba algo nuevo con mutua perspicacia. Tenía unas ganas locas de encontrarme con ella desde que salimos de la escuela y aprendí a esperar y no podía evitar sentirme un falso al buscarla mientras la veía sonrojarse al verme entrar en el café, pero así fue, después Gabriela se recostó sobre la cama cubriéndose el pecho con una almohada blanca, el pelo rojo doblado sobre se mismo se dejó caer de repente sobre su cara como de me acuerdo, cruzó los brazos ocultando su pecho y se me quedó mirando como quien ya tiene bastante con soportarse a si mismo:
-¿Que esperas?
-Que empiece a llover y cada tarde… lo mismo, la única verdad es que hay que disfrutar la vida y buscar una mentira entretenida, y yo ciertamente no sabía que esperaba, mis prisas eran por aprender, los ochentas y ya nada sería igual después, mis amigos ya eran diferentes y lo que nos unía era el humo que exhalábamos platicando mientras comentábamos lo que no sabíamos en tardes que esperaban el fin de semana.

En este día, en especial se escapaba el olor a cigarro por la ventana entreabierta del cuarto y mis ojos resbalaban sobre su cuerpo buscando el amanecer, estábamos más despiertos que nunca esperando quien se despediría primero de quien y con que palabras
-No lo pensé así
-La imaginación manda
Era la pose de quien quiere demostrar quien sujeta una situación… al final me habías perdonado y yo, no me enteré.


Cambiamos y sin embargo… somos los mismos
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