20061116

Va atrás del volante en esa desolada vía que nadie usa ahora, desacelera poco a poco y se estaciona a un lado de la carretera junto a una barranca, en ese momento no se ve venir a nadie por ningún lado, se tranquiliza pero permanece con los cinturones puestos, finalmente se oye el clic cuando aprieta el seguro y se siente liberada, cosa que aprovecha para retocarse el maquillaje en el retrovisor y arreglarse el pelo; después de todo es una ceremonia. Se baja y abre la cajuela con actitud de fastidio mientras piensa como va a sacar el cadáver y se susurra a si misma “Lo debí de haber puesto a dieta antes” vuelve la cara hacia el fin de la carretera y empieza a añorar los días en que todo era felicidad, su compañía, sus travesuras en la cama, el eterno gesto de gusto con que siempre la despertaba: y se dijo a si misma entre dientes -Que necesidad tengo de andar entre muertos pero ojala sea suficiente escarmiento esto que me pasa para no volver a encariñarme

Trató de decir una oración panegírica o un simple rezo pero no encontró las palabras y se limitó a enjugar una lágrima. Se sentía causante más no culpable de lo que le sucedió, los sentimientos de todo lo que había pasado la noche anterior la agobiaban recordando el momento en que tomó la jeringa con el veneno para inyectárselo mientras descansaba y sentía un peso mayor cuando se acordaba que tenía que cargarlo en su conciencia y entre sus brazos. El paisaje tan amable que había enfrente la animó a hacer un esfuerzo. No aceptó otra opción que terminar lo empezado, al fin este era el lugar que a su perro le hubiera gustado para descansar después de su largo padecimiento.
Publicar un comentario

Archivo del Blog