20090819

¡Eso del miedo, me queda! Todo el mundo tiene, a algunos se nos da mejor que otros y hasta hay quien le tiene miedo a tener miedo. Otros son tan cobardes que a su sombra le temen y esos son los peores porque los que le tienen miedo a los miedos de los demás, ya ni cuentan. Hay quienes ni lagrimitas sueltan y ahí están para ser temerarios, viven para ser instintivos y sin siquiera poder dejar pasar un pequeño susto, es más, yo creo que les gusta eso de andar arriesgando y dejándose ir. Pero en realidad es difícil aceptar el riesgo y lo que viene junto. Esa sensación de cerrar los ojos y ver venir el peligro solo le quita gusto al desasosiego, es mejor saborearlo en el momento, cuando sabes que puede tener consecuencias y no sabes que puede ser. ¡El miedo existe y se me da! Abre los pliegues de mi ser y la peligrosidad le da nuevas expectativas a cada una de mis acciones. Ese miedo que se anuncia con un sudor frío que sube de repente y te nubla la vista para soltar adrenalina y esa fuerza que buscas para hacer lo que ansías, te acaricias la frente respiras profundo buscando coraje, porque la valentía tiene que ver con el miedo y el terror es pariente del fracaso.
Hasta hubo veces que soñaba lo que me iba a pasar y le tenía miedo al tiempo, esa sensación de que algo va a pasar y lo soñaste... pero sabes que va a llegar algún día. Y lo bueno es que nunca sucede antes de que se te olvide completamente y ¿qué pasa?; es como si lo vivieras dos veces mientras entre culpa y pena no sabes escoger. Porque al final es un albur ¿qué puede pasar que no lo haya temido ya? ¡Cosas que pasan y tiritos que nos aventamos porque al fin; el que no arriesga, no gana!
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