20080712

-Acá las cosas son diferentes y el tiempo no camina igual pues ya ni mis güesos se acoplan a los suyos con la misma solitud de antes mientras el tras-tras rezumba en mis oídos sin parar- ahora para llenar el pelo de viento lo tengo que pensar dos veces y su ligereza, de tan largo, rebasa el tiempo mientras caigo en la tentación de mandarle una mirada furtiva en el espejo so pena de recibir un tajo. Mientras, recuerdo y me engaño a mí mismo con mis buenas intenciones voy modificando el pasado y subiendo mis expectativas para conformarme, más lacio, con seguir reconociéndome en el reflejo y no en el retrato como si algo hubiese ido desaparecido poco a poco, primero el amor, después el erotismo y al final la seducción. Las descripciones ya no son, y es que nuestros deseos siempre nos llevan a más obsesiones. De arrendador y dueño me vuelven arrendatario del hueco que queda mientras me quedo con las ganas de contarle la última parte, pero no, el tiempo termino, despierto, levanto la vista y quedo complacido, ¡el corte de pelo me va bien!
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