20080721

Y qué más da, hoy tengo que salir de transitar un buen rato mientras asimilo lo que había sido, para entender que eso me es ajeno aunque lo hubiese vivido. ¿Cómo intimar a lo imposible?, aquí está y es real o al menos eso creo. Como agua y aceite nos resbalamos y bien sé que yo no soy el problema ¿o sí? Mientras, siento su halito junto a mí, la muerte se ase de mi brazo, volteo y veo como sonríe, su aliento no huele a nada.
Me invita a caminar con ella, me pide que nos hagan un retrato acompañándonos, -después de todo, esta será la última vez- me dice como para convencerme y yo le pregunto-¿quién será el habil que nos capte?- pero ya no me contesta. Ahora, ya pasa más lento el tiempo y no es tema el destino sino la inmortalidad del camino circunscrita a mis deseos, bueno, al menos el diablo no se ha dado cuenta que he muerto y aun transcurro liquido entre formas más concretas y apetitos de ausencias menos fáciles de condescender.
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