20150514

Tu cuerpo suda, es mío. Se desbarata  en temblores que se agotan de crepúsculo, es todo mío. Se agota en indolencias que acaban en te quieros para mí.  Y está bien, se deja llevar hasta acostumbrarse y de noche a noche permanece en albores, totalmente ajeno a mí.
El tiempo no pasa y se te olvida que me desees.
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