20150127

Tápame

-Tápame, jala la noche para que no amanezca- ¡Y así fue la última vez!

Produce tristeza lo que un muerto deja y lo que un vivo recibe en el mundo que extraña. Me citó a las siete y sin testigos. Para cuando llegué ya no estaba, y supuse que se había ido. La música de fondo era entre las olas rompiendo contra la costera y los pájaros guardándose entre las copas de las palmas enormes. Una pareja de novios se besuqueaba en la banca de junto, ocupaban el mejor lugar (el nuestro) para disfrutar la vista del atardecer en el final del puerto. Y, si, no me di cuenta que ellos éramos nosotros… hasta tiempo después. 
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