20081015

La semilla muere cuando el brote germina

 

 

Algunos no se pueden morir porque tienen recuerdos de vidas anteriores que los mantienen sujetos, ese miedo a otra resurrección que los conserve en la incertidumbre de no haber terminado de vivir una vida anterior. El terror de ser engendros por mitad del demonio fértil que se oculta en la soledad de nuestros ratos vacuos y viene a complementar los miedos por coexistir entre sombras con el yo… pero de otra vida. –Estoy hablando del fantasma de un revoltoso que tengo incorporado y que solo yo lo siento; está enterrado dentro de mí- Es fácil decirlo, pero probarlo solamente nos convencemos nosotros mismos mientras cavilamos y no sabemos quién o qué se expresa en realidad o ¿Quién persigue a quien? ¿Qué manipula a qué? Al final solo un incrédulo puede creer que existe esa otredad, convive y está aquí conmigo sin hacer mucho ruido.

 

Un miedo que es tan privado y secreto que llegó a ser completamente mío y al final de todos, déjenme contarlo antes que lo olvide, aunque el tiempo ya ni corre ni existe para mí…

 

Cuentan que seductora se llevó lo mejor entre sus ojos verdes y manos largas para después ufanarse de corridito, sin pausas ni alientos, sin dejarse seducir nunca más, prácticamente innominada por mí. La enterré cuando pasó el tiempo y lo mejor se quedó ahí. Lo último que me dijo fue -El que parpadee pierde- Y se me quedó viendo fijamente con esos sus ojazos, todos dicen que yo perdí pues ni nos quisimos ni nos íbamos a querer, ahora que pasó el tiempo me rio de mis limitaciones cuando recuerdo, si todavía se puede. Después, recuperé experiencias y ya no dejé pasar ni ocasiones ni pasiones sin sentirme machacado, ensanchado con su recuerdo.

 

¡Claro que ahora soy creyente! ¿No soy yo Dios? Y como recuerdo sus ojos que se ríen nomas de verlos, pero ahora estaban como prudentes. Vi como se nos arremolinaban alrededor un montón de personas que se apeñuscaba entre curiosas y morbosas para ver que había pasado y sentí unas ganas irrefrenables de ver que sucedió, era alguien familiar y pensé en mi padre y alguno de mis hermanos, tenía algo familiar. Observaba desde arriba y creía que me volvía más liviano mientras me alejaba del lugar y solo quedaba una mancha roja al centro. Ahora comprendo que era yo quien estaba entre la gente, el hijo de mi padre y carnal de mis hermanos y era un placer tan sensual que me tuve que poner encima por un tiempo mientras trataba de asimilar que era ella quien estaba ahí acompañándome y conmigo en mi miedo.

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