20080621

Me alegó al oído en tono de reproche -Ni pasa nada- y efectivamente no pasó nada y nos dejamos llevar solamente y eso es tan fácil como cultivar un rito ya muerto, como dejarse llevar por el clima o abandonarse al suplicio de olvidar el olor de su cuerpo. Derelicto de su amor y con nada más natural que ofrecer y qué, la lluvia está mojada y el problema siempre es esa otra persona que se niega a envolver el silencio de una tumba abierta entre dos opiniones, una cuando estoy horizontal y otra verticalmente como recabando un permiso sin sentido que nadie otorga a quien está sin ser percibido mientras prefiere el olor de las sabanas recién planchadas. Totalmente desnuda se avergüenza y deja caer sus señales sobre mi conciencia para aplacarla en la psicosis vuelta un miedo y transcurre la tarde normal, pero entre las caricias que no sabes llegan algunos olores y te engarzan en incidentes entre tu yo y la conciencia, en los que no puedes evitar madurar. Los principios son los mismos, la moral no cambia pero tú tomas conciencia y actitud ante tus propios mitos. En el último rincón y en la última esquina siempre espero a encontrar algo que me salve, a veces el día y ojala... la vida, -No te vuelvas a levantar temprano porque tu optimismo me agobia- Y me acuerdo muy bien de que se trataba, tras dejarme llevar por el primer ímpetu entiendo que su pasividad despierta las sospechas de mi temperamento mientras no se qué hora es para subsistir tan encantadoramente inútil o miserablemente tendido.
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