20091005



Ahora entiendo el significado del dicho que reza:
Se defendió como gato boca arriba
Pero ya no se comió los peces

20090911

-Se los previne, ni vengan porque aquí hay-


Como yo quiero platicarlo, pues me vale madres lo que haiga sido. Para mí esto pasó y es verdad, yo ya no estaba contento cuidando las vacas con los patrones y ¡de que Dios dice a llover, del cielo caen escobetas! me lo troné completito y nomas porque se me puso enfrente y me cantó la bronca, ni supo como perdió. Que me descuelgo del rancho justo antes del amanecer pa que no se me hiciera largo el camino, pero te juro que yo no le di motivos y no tuve nada que ver con cualquier cosa que me achaquen y lo que aiga pasado ¡ni en cuenta! Agora ya ni pelo, pero entes si me calaba que se me quedaran todos viendo cuanto entraba al pueblo y hablaran a mis espaldas.

Procuro de venir que es que al final es todo el cuento y este es más grande que una catedral mientras todos corren a alcanzar su destino o a apagar su fuego cuando no queda de otra y la ven venir cerca o ya les está quemando los cacles. Lo de la Juana fue otra cosa, cuando menos vi, pues ya estaba aquí y para ntonces ya me había calado estar solo y que ahí me planto porque aun ahí anduve yo sembrando y pa cuando ya no quiso solita se fue. Y si anda en las habladas ¡pos a mi qué!

Antes, había conocido lo que hoy se, claro antes no me importaba el tener que ojear el periódico para seguir sabiendo lo que pasaba, aunque puras mentiras fueran y las fotos estuvieran más retocadas que la moza de la cantina y nomas que me voy encontrando ahí entre sus páginas, que me buscaban por no sé qué tantas cosas, puros cuentos. Pero ni modo, bien que pedí emprestado para no tener que volver a verles la cara ¡No había de otra y apenas! Con esa lana me dejé caer en el rancho de mi tata a enderezarlo y asín estoy dándole a levantarlo. Asin naci ultimas y por esto me reconocen guarín, soy bien roncha y adonde quiera me hallo, mi única marca es el lunar en el cuello que parece mariposa y lo chambas que soy. Y que si para enamorarse hay que llegarle al parche, pus aquí estoy y aúpa, aunque la Juana diga otra cosa, que bien se que ya le anda por que la busque.

Y si morirse es como venirse a puros empujones y pos yo ya toy presto. Hora a temblar y menearse en este cuerpo, que es único que tengo, al fin que guardadito en la troje ni me recuerdo y aquí los toy aguardando con la cuata bien parqueada para que al menos un par me acompañen, y si salgo con bien pos agarro pal monte. Si no, aquí me planto a seguirle chambeando. Ya se les dije y ni entienden, -el que las hace no las consiente-.

20090908

Cuando despertó se sintió tan sucia y transpirada, que ensimismada entre el silencio de su cama y las sábanas blancas se empezó a acariciar, mientras, afuera llovía y el ruido de las gotas rebotaba en la ventana empañada. Deslizó su cuerpo con pesadez y se dirigió lentamente al baño, lo inspeccionó cuidadosamente al tiempo que encendió, clic, clic, uno a uno los focos mientras se acostumbran a la luz su vista. Entonces se queda posando para la eternidad frente al espejo tratando de reconocerse, conforme se ilumina su rostro termina de abrir los ojos. Está frente al lavabo con el agua corriendo y se limpia minuciosamente para hacer coincidir sus hábitos con sus principios, regresa a la cama, aún es temprano y después de hacerse de nuevo el amor, se levanta para bañarse completa. Enjabonando y fregando cada una de sus partes en un agua ardiente que suponía la cocinaría para convertir sus errores en entusiasmo, porque bien sabe que no caben todos sus yerros en un lavamanos o por la rejilla de la regadera. Y después, el ritual de la despedida en que después de secarse minuciosamente, una y otra vez, con la toalla blanca, basta y áspera que le termina de quitar la culpa. Se maquilla escrupulosamente para ella misma y se viste minuciosamente de negro absoluto por pura inercia, sabe que los pequeños detalles son los más importantes. Mientras se pone, una a una, las prendas que van dejando cubierto su cuerpo y aventuras ya pasadas, para convertirse en otra persona, tan llena de sosiego y ternura que termina pensando que, ella, tan solo es la ofrenda que ni todos tienen, ni se comparte. Solamente quiere tener recuerdos felices y verse radiante y fresca, porque no se puede guardar imágenes del amor por mucho tiempo, transcurre y se vuelven memoria. Solo el icono de su cara en el espejo y este: es la de un compendio sin dueño, sin nadie que encaje con él o lo ojee en su regazo, no es ella misma y no se conoce. Y el murmullo del agua entre su cuerpo es el sonido de esta historia.

20090905

El tesoro
Antes, se murió el último de mis perros, estaba bien aburrido de perseguir sombras correteando su cola polvorienta mientras nomas andaba por ahí arrastrando el hocico en el suelo del desaguadero. Seco de seis meses en el fondo de la mina buscando ratones. Y yo, mientras, solo veía los trasgos cargando el oro para apagar la compulsión por la compunción y todo por esa frivolidad enfermiza en que quisiera decir algo para hacer sentir bien y no lo hago. Era solo un duende el que me mostro el lugar que buscaba.Después, ese silencio que se queda en el fondo de la poza, seca y agranda mi goce, pulido y encerado, con las manos dentro de las bolsas del gabán a base de soba y soba, hasta acabarse el forro mientras me obliga a cargar conmigo mismo. Reprochándome yo el que me haga sentir fuera.Mientras, maldiciendo actos oblicuos que propició el codiciarlo y sentir que solo que estaba amortajando mis deseos mientras, yerto, dejo atrás mis dedos entre su brillo y le cuento las cosas que ya sabe, pero, le gusta escuchar como la pirita que brilla y no vale, puros destellos.Ahora estoy en una danza que no está preparada, dando vuelta a la noria. Me quedo viendo los rostros y adivino que piensan para actuar en consecuencia y solo convulsiono dejándome llevar para ver todo un día después, que fue, ayer mismo. La entrada de la cueva estaba cercada por un matorral que la escondía para quien no supiera de su existencia, cerca, el aguadero que ahora ya está seco, toda la lluvia está arriba, en las nubes que esconden la entrada de la gruta, y esa agua mata cuando cae, gota a gota y cada vez más fría sobre mi espalda sudada de escarbar. Muchos pensaran que los tesoros no existen, pero de que ahí están, ahí están.Al tiempo, escarbo, para buscar las pepitas, y ahí las encuentro cuando se dejan caer, más pesadas en el tiempo. Cada vez más y más, brillan en el fondo de la cueva junto a lo ahondado que cada día oculto y espero que se llene el bulto para salir, porque la gente ya se está extrañando y no tardan en venir a tantear. Me apuro a hurgar en lo que queda y cada vez encuentro más placer en llenar mi vida de historias fingidas como saber que te cruzaste con la oportunidad y se fue entre los murciélagos enormes que chillan como niños en la obscuridad del fondo de la cueva, donde ni yo me atrevo porque pierdo con esa sensación de abandono y control que cuesta llevar. Yo, ya cerré cuentas con los hoyos que dejé en la cueva, pero esos agujeros me siguen persiguiendo mientras vivo una vida ajena y lejos.

20090819

¡Eso del miedo, me queda! Todo el mundo tiene, a algunos se nos da mejor que otros y hasta hay quien le tiene miedo a tener miedo. Otros son tan cobardes que a su sombra le temen y esos son los peores porque los que le tienen miedo a los miedos de los demás, ya ni cuentan. Hay quienes ni lagrimitas sueltan y ahí están para ser temerarios, viven para ser instintivos y sin siquiera poder dejar pasar un pequeño susto, es más, yo creo que les gusta eso de andar arriesgando y dejándose ir. Pero en realidad es difícil aceptar el riesgo y lo que viene junto. Esa sensación de cerrar los ojos y ver venir el peligro solo le quita gusto al desasosiego, es mejor saborearlo en el momento, cuando sabes que puede tener consecuencias y no sabes que puede ser. ¡El miedo existe y se me da! Abre los pliegues de mi ser y la peligrosidad le da nuevas expectativas a cada una de mis acciones. Ese miedo que se anuncia con un sudor frío que sube de repente y te nubla la vista para soltar adrenalina y esa fuerza que buscas para hacer lo que ansías, te acaricias la frente respiras profundo buscando coraje, porque la valentía tiene que ver con el miedo y el terror es pariente del fracaso.
Hasta hubo veces que soñaba lo que me iba a pasar y le tenía miedo al tiempo, esa sensación de que algo va a pasar y lo soñaste... pero sabes que va a llegar algún día. Y lo bueno es que nunca sucede antes de que se te olvide completamente y ¿qué pasa?; es como si lo vivieras dos veces mientras entre culpa y pena no sabes escoger. Porque al final es un albur ¿qué puede pasar que no lo haya temido ya? ¡Cosas que pasan y tiritos que nos aventamos porque al fin; el que no arriesga, no gana!

20090807

El xictli y los teonanacatl

Los hombrecitos quieren nacer, brotan en este mes de aguas, esperan que pase el amanecer y los deje nacer en la sombra, por entre las chileras. Entonces clarea y despiertan se asoman entre el sembradío y ahí se los encuentra, todos bien mustios y como caca de vaca se dejan ver dormiditos, hechos bola entre las plantas. Dicen que llegan de noche como el pito del compadre y se acuestan a guardarse en el fresco de agosto con sus aguas para quedarse dormidos hasta tarde de tanto velar el sueño. Créales, solo ellos le dicen la verdad y aunque no sepan bien, le dejan soñar y ver el mañana.

Córtelos tempranito desde el fondo, cuando no le divisan los demás del pueblo y estarán bien mientras los guarde todo el día en la jícara que está junto al fogón, tapados con hojas del aguacate. Eso sí, con un ajo y su moneda de plata para estar seguro de que no los pinte de negro, no vaya ser la de malas y estén pasados.

Y ahí nos esperamos quietecitas hasta que obscurezca, con un mezcalito, porque a los chiquitos les da por ponerse chípiles si les pega el ruido y hace sol. Ni les pregunte nada, ellos solitos se lo van a platicar, todo lo que quiere usted saber en la noche, bien que están al tanto que le duele y por donde va su pena. Déjelos que se hallen y no se abronque con ellos porque le pueden dejar tocada y ahí si ya ni para atrás ni para el delante. Se los empuja ayunada de todo el día. De no más de dos y menos de tres porque quieren ir acompañados pero no en bola y ahí se queda con alguien que le cuide y vea por usted toda la noche, rezando una salve mientras le pegan porque son rete platicadores y bien que les gusta estar jodiendo con terquedad para volverle loca.

Pero, no se queje, déjese llevar que, si quiere, yo le acompaño sin hacerle ruido y solo no se me espante si la toco porque veo que se esté dejando llevar para afuera. Le atiendo y le tapo porque no es bueno que le pegue el frio si esta sudando y a esa hora van a andar los nahuales afuera. Quédese viendo el xictli que ahí tiene toda la fuerza, no se deje llevar a las orillas aunque vea luces y oiga los ruidos de los perros aullando, porque si se quiere salir se me vas a jullir y no voy a poder contenerle comadrita, se me va a poner a vomitar manque estés en ayunas y se acabo, va a quedar bien chiqueada.

Comadrita: acuérdese que usted es su peor diablo y yo su alcahueta, no se me descuide porque la noche es larga y mañana va a amanecer usted toda dolida. Y de últimas: En la noche, desconfíe de las sombras comadre, sépase que lo que le digan los teonanacatles va a ser verdad y ellos; se las saben todas. Los hombrecitos no consiguen decir mentiras, puras verdades manque duelan. Y ya después nos platicamos que le contaron, eso... si es que se puede saber.

20090804

Siete suelas

El miedo de los niños se deja caer bajo la cama cuando sueñan. Antes era pequeño con las cosas que parecían más grandes, las preguntas ingenuas y los deseos prácticamente ilusorios; como el olvido. Eso sí, los afectos eran pocos e insufribles. ¿Cómo describir el apego a unos zapatos nuevos o a la ventana en que espiaba a las vecinas por las noches?
-Ya ven a acostarte-
Pero, claro, mi madre siempre disimulaba y me daba la bendición tocando mis labios con la punta de sus dedos. Ella entendía de esas cosas y no las tomaba en serio, eso sí, disimuladamente empujaba mis zapatos debajo de la cama con la punta de los suyos; y ahí quedaban junto a mis miedos.
Claro que era más necio el empeñarse en algo que buscar una respuesta que no se apoyara en un engaño, querer ser Dios para prohibir las religiones, mientras poder ser un gran hipócrita, siempre regresando a la seguridad de la casa paterna. Malaunque los miedos cohabitaran con los zapatos en las noches (yo presumo que salían a pasear juntos de noche porque siempre amanecían sucios y rotos, o al menos ese es mi recuerdo infantil).
Miro a los que pasan y dejo caer mi vergüenza. Todo llega hasta donde quiero, a veces se sale de mis manos y aun más lejos. Alguien, en alguna parte se acuerda de ser feliz… porqué la juventud se adquiere con ideales para perderse con chascos y eso; es peligroso
Desarraigado frio y desapegado levanto las manos y me las manchó de cielo, siento el viento tan sutil que es capaz de matar sin apagar una vela en que yo aún espero que me pidan perdón pero solo provoco sonrisas.

-Hoy nos quedan ocho días, anónimos y felices; cuando lo cierto es que un relato así no debería ser, pero, siempre hay un pero. Esto es ser claro, claro que si, compartir el miedo y la risa para dejarnos quererte con la misma intensidad que tú nos usaste. Pensamos que nunca podría ser, pero ¡Cómo no!-
Me dijeron, aunque fuera entre dientes y casi sin querer los escuché
-Mientras, se agachaba y nos veía, es inevitable el deseo de la fama y el reconocimiento. Claro que ahora ya ni se acuerda y casi lo niega, no tuvo tiempo de dejar de ser joven en los arguendes del dios del azar que me permite olvidar deseos y cargar con culpas ajenas y tantos viejos secretos que ya son nuestros de tanto dormir bajo su cama. Es solo un fragmento que se vuelve intenso en recuerdos que de tan propios se convierten en hurtados al secreto de alguien más, cuando descubres que lo que buscas te está esperando, acechando y no puedes escapar a tus deseos ahitados y no dejas escapar a tu dualidad de destino robado que al final es tuyo, en que el tiempo gobierna. Demasiado tuyo cuando descubres que alcanzaste lo que querías y eres lo que no deseabas mientras vas de hito en hito acompañando al que te oprime. La sentencia la dictó alguien que no sé quien es ni donde está, solo se existe y es real, lo llevo dentro y está a punto de desecharme, y lo sé; es lógico y deseable porque no tirarnos sería enfermizo-
-No creer en nada: es aburrido-
Pero la ruta para llegar a algo es divertida y entretenida cuando el tiempo manda. Ya sé que necesito unos zapatos nuevos, porque excepto los calcetines, nada desaparece para siempre.

20090731

Raza-unida-jamás-vencida


Todos vestidos de siniestros y ahogados entre las plumas de trajes que están terminando por ceder al peso del tiempo, danzan, acompañando al hechicero, buscándole sentido al estar ahí esperando que el tlatoni los exorcizara con las campanadas de misa de una, los chiquihuites llenos de tortillas calientes junto al tambo de los esquites y una jícara con el pulque curado por papaztac “para el susto”.

El téotl en el zenit cayendo a plomo sobre la gente que transcurre sin fijarse en lo renegrido del exorcista con su sahumerio de barro negro y el olor de incienso de semana santa -Ixtlilton, el negrito- se presenta y me deja de a cuatro -¡Ay güey!- es lo único que expreso en mi asombro mientras –Empanadas, empanadas- oigo pasar de lado.

Llegar hasta ese lugar es mágico con el ruido de los sonajeros de autentica cascabel que lo vuelve siniestro y alegremente lúgubre para que el rito tenga su razón de ser y magia –De aquí salen los directos a Tonatiuhichan- me presume mientras en el fondo se oyen los ruidos de la gran plaza y yo me dispongo a recibir sus abluciones.

Tanta obstinación en una idea tiene sentido solo si al final encuentras lo que está en el fondo cuando te despide con un -Que Tezcatlipoca te acompañe- esa imagen que solo parece quedar flotando pero deja mella, es toda una metáfora. Entre inocencia y encanto adivino como me quedé sin mis malos espíritus; se los llevó Mictlantecuhtl. Pero la verdad… yo si siento como que mi alma descansa al terminar el rito. Claro que por si las moscas entro a catedral a darle una visitadita al efectivo.

(En el zócalo de México y haciéndome una limpia de a tostón, ahí estoy queriendo ver si no acabo empalado en el tzompantli y sin mi nahualli junto)

20090729

Todos somos iguales

Muchos dicen por ahí que cuento mentiras, que son puras invenciones y que nada fue cierto en Tlanapa. Pero lo que pasa es que no lo vivieron, yo lo tengo aquí, bien en la memoria nomás para acordarme de vez en cuando de cómo pasaban las cosas.
Siempre han estado ahí los laureles, eran el viejo camino de la hacienda, son una hilera junto a las casas comunales, todas muy parecidas y una detrás de otra en la vera del camino con su árbol enfrente y los perros asoleándose. El comisariado las hizo de una en una y esa fue toda la distinción que tuvo con los ejidatarios porque mal decían que –Todos somos iguales-, la suerte fue la que dijo quien sería el primer dueño de casa y más cercano al rio, y claro… la suerte fue del comisario y la fatalidad de los demás.
¿Y qué creían?, que iba a ser fácil vivir todos juntos con tantas envidias, ¡pues no! Los machitos siempre piensan que las balas no les van a entrar y ahí se quedan de pechito porque no hay otra cosa que hacer en las noches más que perder el tiempo en la cantina buscando bronca. Ya para después se los encuentran en la barranca bien tiesos y no tiene que pasar mucho tiempo para que ni los extrañen. Llegan sin que nadie los invite y se quedan esperando que les cantes la bronca, bien se ve que no hay otra cosa que hacer más que dejarse llevar a la pendencia. Están despiertos pero parece que ni hablan, solo se quedan viendo a ver quien dice yo y se empiezan a rajar la madre por pendejadas que ni siquiera son suyas o les atañen ¿y todo para qué?, solo para que se los lleven arrastrando en la cobija a tirarlos al barranco, eso sí, todos igualitos de pendejos. ¡Y qué! Al fin el comisariado ni a los federales le hablaba –Todo se queda aquí- dicen con su voz de sabelotodo y ahí murió, es parte de lo del diario.
Ese pinche flaquito… ni supo con quien se metía, con su puñalito en la mano, para terminar agujereado por la cuarenta y cinco. Fue atrasito del jagüey ese invierno del cincuenta y tantos, llegaron de a cinco y sintiéndose muy machitos pero solo él se encontró con mis ojos ¿Y para qué? Tanto pedo armó con lo de su vieja solo para que ni siquiera me pelara cuando ya era sola. Porque bien sabía que era mía su viudez y ya todos somos lo mismo, ahora anda de güila y ni para lastimas porque no hubo jale en el pueblo y ni quien se la trepara. Ahora ya ni para remedio quedó la vieja.
¿Y el comisariado?... ¡Se lo acabó la conspiración y la mala cosecha! Claro, ayudo la bronca con los de junto, no nos íbamos a dejar mangonear por los del Resurrección y al final les ganamos las tierras de abajo. Ahora si en verdad todo es de todos, aunque ya para qué, si la directiva nos dejo bien ensartados a todos con puras promesas y las casas con sus laureles… pues ni el banco las quiso. Ahora ya ni para el sepulturero alcanza y lo único que tenemos es el cuerpo para la tierra; que le vamos a hacer para quitarnos lo pendejo. Y yo con la bronca de que me quieren cargar el muertito después de tantos años, claro, hete aquí que ahora ya valen los magueyes para lo del tequila y todos quieren las tierras.

20090725

Azucena

El sol arriba y ni para remedio porque para cuando entré al jacal… pues ya estaba bien empapado, sudando la gota gorda. Fuera las calles largas, no había nadie o casi nadie y yo con lo necesario para no estar ebrio perdido. Las orillas están tan vacías, tan sin nombre, llenas de las rajas por las que se desliza el sol y plaaaanas del calor escurriéndose entre las grietas. Y en esas estaba entreteniéndome cuando se me acabó la tarde y todo el calor se coló por entre el campo, me dejó bien adormecido atrás de los corrales cuando me fui por agua para matar la sed. Así que estaba viendo en el final del pozo como se le formaban remolinos en el fondo, hasta que con las sombras dejándose caer empezó el eternice de la noche que fría, húmeda; se me vino encima.
Sobre los olores que cubren las copas de los árboles quedan los humos de la leña y olotes quemados para la meriendas de puros totopos y frijoles de los demás del pueblo. –Ha llegado, ¡despierta!- no existe sentencia para eso y el humo la recuerda. Quizás el acordarse es solo darle valor a cosas que no sirven para nada, pero cuando veo todo lo que tengo guardado sé que es porque algo me dicen todas esas cosas, ¡cómo no guardar la historia! las presencias; la memoria se fuga de a poquitos en cosas que de a poco descubro que tienen vida y están ahí esperándome por las sombras, y todo toma forma en mi cabeza para imaginarte en ese delirio... y hacerlo bolita mientras me acurruco.
Entre los olores se resalta un quejido del que la noche pare dolores y desconfianzas. Las sombras arrastran plácidamente sus ánimas dando a luz más negruras, esperando que se acabe la luna y todo parece hecho adrede para inspirar susto cuando las cosas empiezan a tomar vida porque desde el fondo del pozo se siente como avanzan las ánimas.
Claro que por un lado yo quiero estar escondido debajo de la cobija, acobardado y apapachado por mis miedos, pero las sombras se escurren debajo de la puerta para dejarme quieto, casi sin respirar, esperando un ruido, el quejido de luna llena para esconderme en su recoveco. A veces hay que entrarle al vino, pero ni remedio; al principio todo es dulzura, colores y cosas que te envuelven y te cuentan cosas que te dan vueltas y después… se te pegan el resto de la noche oyendo los aullidos de los perros afuera, recorriendo caminos que no van a ninguna parte.
Y por el otro lado los dolores de mi cuerpo viendo el sur y añorando a la Azucena que vuelva a brotar junto a mí para besar su cuerpo mientras sueño que soy su vientre apapachado de abajo hacia arriba -como bien le gusta-, empezar con los dedos y terminar con la frente después de un buen rato en los labios, nomas hasta que se quedaban secos de tanto usarlos. Los dos como ríos que corren opuestos y solo dejan un remolino al centro donde los dos colores del agua se mezclan, para ser uno y para ser dos al mismo tiempo. ¡Lo que sea menos quedarse así! Mismamente… hasta que sus aguas se quedaron quietas y las mías no sabían cómo envolverla. Pero salir, en esta noche, pues… no, mejor me quedo aquí envuelto e imaginando sus caricias de miedo y pechos de niña, mientras el viento azota las puertas y los sueños regresan para ya nunca porque despierto y parece que sigo soñando.
¿Has visto que bonito amanecer? Y ahora estoy jodido con miedo de acercarme al pozo, no me vaya a jalar el remolino y yo con la boca tan seca del vino ¡ya estoy harto de su calado!

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